Les dedicamos un espacio en su día porque en más de una ocasión nos dejaron un buen recuerdo en sus barras o mesas, de lo contrario no habríamos hablado de ellos. En sus crónicas resaltamos sus virtudes y minimizamos sus puntos débiles. Pero por causas diversas han ido cerrando sus puertas, algunos con muy pocos años de vida. Hoy les dedicamos unas breves letras a cada uno, porque fueron proyectos de trabajo, creación de cocina e ilusión mientras funcionaron, todos tan distintos. Sus rótulos ya desaparecieron. 

La Zurrapa: no estoy segura de la fecha de su inauguración, pero en 2011 era famoso por sus tortillas, tanto que concursaron en la ruta de Tortillología. Estaba situado en los pisos de los antiguos cuarteles de Varela, en Cádiz Extramuros. Hace unos meses cerró y los clientes incondicionales le echamos de menos, sobre todo por la cerveza de los viernes.

La Antiqua: un bar un tanto friki en su decoración, y que supuso una apertura original en la calle Libertad, frente al mercado central gaditano, entonces zona falta de nuevas ideas. Fue por 2012 y apuntaba maneras en algunas tapas. Incomprensiblemente cerraron, previo abandono de la atención y la calidad.

La Bocana: un local muy aprovechado y moderno en el callejón Abreu, cerca del mercado central de Cádiz. Recuerdo que ponía buenos platos, sobre todo los de carne, gracias a su cocinero especializado en comida marroquí, pero de buena calidad. Cerró hace un par de años. Y eso que le habíamos cogido cariño.

Bodeguita Ramirez: en el centro de Huelva capital. Creo que hoy tendría al menos 50 años, con un tabernero de Bonares, Un local con encanto, pequeño pero muy aprovechable. Buenos vinos de Huelva y Jerez, y tapas especiales de marisco, montaditos y otros. Lleva dos o tres años cerrado y siento nostalgia cuando paso por allí. Una pena. Echamos muy buenos ratos sobre todo al mediodía. Creo que su propietario falleció.

La Ventosilla: una nave algo destartalada, situada en la carretera de Sanlúcar, con un excelente mosto propio. Y la cocina, de las mejores que he probado en ventas. Ignoro el motivo de su cierre, pero echo de menos sus tomates (propios también de su huerto), sus potajes y sus fritos. La conocí allá por el año 2014.

La Teta de Julieta: en un antiguo chalet en la zona de San José, en Cádiz Extramuros. La finca permitía reservados para almuerzos, cenas y eventos especiales, además de la azotea, en dónde se organizaban celebraciones puntuales. Era algo distinto, además de contar con un cocinero profesional de la hostelería (Jesús Lustres). Cerró hará un par de años y aquello sigue abandonado, una pena.

Room Art Cuisine: un local en la Cuesta del Rosario, en Sevilla. Se dedicaba a la cocina moderna y asiática. Tenía buen servicio y buenos vinos. Muy frecuentado por extranjeros, era algo especial. Cerró hará unos tres años y el sitio fue ocupado inmediatamente por otro establecimiento.

La Cazuela, Mesón: otro local abierto en 2015 que también duró poco. Tenía buena cocina de carnes y tortillas de patatas y su horario era bastante amplio. Daba buen servicio al barrio de Varela en Cádiz Extramuros. Cerró hace algo más de un año, a pesar de la profesionalidad y experiencia de su equipo.

Casa Castillo: no sé cuantos años duró este establecimiento, entre bar y restaurante, situado en la calle Zorrilla, cerca de la Plaza de Mina en Cádiz, convirtiéndose en una referencia de cocina casera de gran calidad. Para mí, de las mejores. Mercedes se llamaba su gran cocinera. Famosos sus albondigones de bacalao con tomate (propio), sus guisos de guisantes y habas, sus calamares rellenos y sus judiones. Sé que les llegó la jubilación por edad y cerraron. Pero para mí fue un lugar inolvidable que de momento no ha sido sustituido por ningún otro en su estilo.