The Room Art Cuisine fachada1En el centro de Sevilla, pasamos diariamente por delante de muchos bares o restaurantes, algunos ya clásicos en la memoria, otros recién abiertos. Unos tienen la carta de siempre, y otros apuestan por la innovación. Hoy hemos entrado en The Room Art Cuisine, un establecimiento vistoso, de moderna y cuidada decoración, de amplia fachada acristalada, situado en Cuesta del Rosario, 15, en el ensanche conocido como Plaza de los Pescadores, uno de los mejores rincones de la Sevilla céntrica, comercial y monumental. Un año lleva funcionando.

En una ciudad con demasiada oferta hostelera, merece la pena probar,  investigar y aventurarnos a conocer nuevos sitios. Ya sabemos que el centro de Sevilla es uno de los mayores de Europa, y que es difícil seguir la evolución hostelera de su casco histórico. Pero bueno, esta noche hemos cenado de tapas en The Room Art Cuisine, un lugar que apuesta por la mezcla de platos, con marcas propias de cocina moderna, “los mejores platos del mundo y los mejores vinos de España” dice la presentación de su carta, encuadernada en un vistoso bloc de anillas, en un recorrido visual de interpretación de su oferta culinaria.

Entrantes como hummus libanés, arroz meloso de calabaza, arancini relleno, papas bravas, guasacaca, tabla de quesos surtidos o ensalada de compota de pera, van abriendo el apetito al cliente. Enseguida aparece el apartado de carnes, con el buey irlandés, wok de pollo, mac-room o minihamburguesa de ternera, presa ibérica marinada, solomillo adobado o club sándwich The Rooom. En el apartado de pescado, figuran cebiche de gambas rojas, tiradito de cocina, croquetas de calamar, burguer japo de atún, regañá artesana, kao naa kai, tom kha khai, spring rolls o chicken green curry. Pertenecen a día de hoy al único bar-restaurante sevillano de comida tailandesa.

The Room Art Cuisine mosaicoAbrimos nuestra cena-tapeo en una noche lluviosa que no impidió los tres cuartos de entrada en el local, con las croquetas de calamares, riquísimas, con un suave toque dulce. A continuación, el kao naa Kai, plato combinado que llevaba un arroz asiático perfecto, y finalizamos con el guasacaca, que lleva arepitas (plátano macho) y tostones (pan rebosado) fritos, todo ello con una magnífica salsa guacamole.

Una de las camareras es sueca y el equipo de cocina está formado por cuatro personas: Bryan, Luis y Noemi, dirigidos por Pui, la Jefa de Cocina. Bryan, peruano, aporta la esencia de la cocina nikkei, representada por el rico cebiche, un clásico en The Room Art Cuisine.

Es difícil diferenciarse en Sevilla. Hay de casi todo. Los residentes se mueven poco de un barrio a otro. Sin embargo, creo que los turistas son cada vez más exigentes con la calidad de la hostelería y su servicio. También sigue siendo necesario el “boca a boca” o la presencia en las redes sociales, como soporte de un buen producto a vender, es decir, innovación y diferenciación, pero con una mínima calidad y buen hacer en la cocina.

Me faltaba hablar de los postres. Pedimos un helado de queso de cabra, hecho con polvorosa y caramelo de jengibre, riquísimo. En la carta tienen además tartas caseras, de queso, zanahorias o galleta. Y los precios están dentro de lo habitual en el mercado.

Se trata de un local lleno de gente joven, la mayoría extranjeros, que buscan un tipo de cocina internacional, con camareros también jóvenes, que ambientan un aire cosmopolita a este restaurante. Y esta diversidad es un factor necesario para esta ciudad de tapeo tradicional, tabernas clásicas, cervecerías de siempre, pizzerías esperables, etc. Creo que aquí hay público para todo.

The Room Art Cuisine se toma en serio su trabajo y hace un seguimiento de su oferta y su relación calidad precio, es un pequeño recorrido por los platos del mundo, que presenta con abundancia y buen gusto.