Una placa en su interior conmemora su fundación por Francisco Ramírez Trujillo (creo que natural de Conil, Cádiz). Yo la conocí hace unos veinte años, y enseguida me gustó. Por entonces ya quedaban en Huelva pocos lugares de este estilo, con vinos de barril, tapas frías y dimensiones pequeñas como para sentirse adoptado por el local. Hace poco volvimos al lugar, regentado por otra persona. Su anterior dueño, Víctor (de Bonares y yerno del fundador), había muerte seis meses antes y no lo sabíamos. Tras un breve tiempo cerrada, la Bodega Ramírez, o la Bodeguita Ramírez como la llamamos, en la zona de La Piterilla de Huelva, ha vuelto a abrir sus puertas.

Me encantaba su ensaladilla de gambas, sus montaditos, sus papas aliñás con melva. También recuerdo el rincón izquierdo de la barra, dónde siempre estaban los mismos. Era inolvidable su organización, su orden interior, su rapidez en el servicio. Últimamente se amplió su espacio con veladores exteriores. Hasta los frutos secos estaban ricos. ¡Cuantas veces disfruté del pedro ximénez al mediodía, en los meses de invierno!. Rara vez no coincidíamos allí con algún amigo de mi marido del colegio, de la mili o de la empresa. La Bodeguita Ramírez era un atractivo especial en la moderna hostelería de Huelva.

Creo que no es tan difícil conseguir, consolidar y diferenciar el encanto y la solera de un establecimiento. Bastan unos pocos años. Un ejemplo es Casa Manteca, en Cádiz, que con una decoración típica, una música de flamenco adecuada y una materia prima en comida y bebida más que excelente, ha conseguido hacerse marca. La Bodeguita Ramírez va camino de cumplir los 40 años y es una referencia en el tapeo pijo de taberna de Huelva. Manzanilla, fino, amontillado, mistela, oloroso, pedro ximénez, o incluso cerveza, han estado creando ambiente durante muchos años a la vida de la salida del trabajo, al fin de fiesta de las compras del sábado o incluso al ocio de la mañana del domingo de familias enteras. En la Bodeguita no importa estar de pie.

Ahora con una nueva dirección, se intenta que el cliente no eche de menos ninguno de los detalles que antes hacían disfrutar. Como novedad, el vermú a granel, que será un aliciente en la línea con las tendencias en el leve copeo urbano de toda España.

Espero no tardar tanto en volver.