Es otro de nuestros sitios de culto, porque seguimos su estilo de cocina en sus periódicos cambios de carta, pero también en aquellas rutas de tapa veraniega en los que triunfó con sus trampantojos gaditanos. Es la cocina de Leon Griffoen, un mundo culinario especial que a nadie deja indiferente, y con buena relación calidad/precio.

Fue en tiempo pasado “Código de Barra”, hasta que el chef holandés-gaditano se llevó el nombre a su nuevo y cuidado local de calle San Francisco. Pero continuó con este espacio a modo de casa matriz, que en sus pequeñas dimensiones y aprovechada terraza, nos sigue dando muchas satisfacciones gastronómicas.

También en Contraseña se sigue dando el trampantojo (“nuestra aceituna” o las “tortillitas de camarones”) que continúan luciendo el menú de degustación con nuevas propuestas que ahora tiene en carta.

Paniza con mermelada con foie, chicharrones con pan ácimo (ellos lo preparan), gazpacho de garbanzos con tartar de gambones, y Cordero en salsa de lavanda y Mhamsa marroquí (el plato más contundente para disfrutar). Unas poleás con helado de violeta y chocolate blanco dejó el buen gusto del desfile.

Una cocina eficiente también en su relación espacio/elaboración, que consigue maximizar los sabores en superficies mínimas en el plato. Y además, la demostración de que todo se crea y se elabora en casa, por lo que todo está bajo control.

Una suerte tener establecimientos como éste en Cádiz.