Pocos sitios hay con tan buen rollo humano y, además, gastronómico, como una Escuela de Hostelería. Y en este caso, en la Escuela de Cádiz, (la situada junto a la iglesia del Carmen), que tiene un aura de experiencia, sabiduría, conocimientos y amor por su trabajo. Todo un gran equipo para educar a los futuros profesionales de la cocina y la sala. Y eso a pesar de las dificultades pasadas por el cierre de la Escuela, de la que están recuperándose con esfuerzo y vocación positiva.

En unas instalaciones modélicas, funcionales y elegantes, esta mañana hemos participado en unas Jornadas de Repostería Monacal, a modo de Seminario de Especialización para el alumnado de esta Escuela. En ellas, por primera vez, una monja de clausura ha retransmitido una charla por videoconferencia desde su obrador, rodeada del equipo de monjas de su Monasterio (Las Hermanas Clarisas de Belalcázar, Córdoba). La protagonista, Sor Isabel Cobo, abadesa. Dio la bienvenida el delegado Territorial de Empleo, Alberto Cremades.

Esta religiosa, licenciada en derecho, con una gran capacidad comunicadora, ha contado la historia del Monasterio (siglo XV), el origen de sus recetas, el ritmo de trabajo del obrador,  la división de tareas, y el proceso de elaboración artesanal de los dulces hasta su envasado. Todo ello con una gran sencillez y claridad para los asistentes en Cádiz, al otro lado de la pantalla.

Pero no solo eso, sino que además, Sor Isabel ha dado las claves de su modo de colaborar, de su estrategia para el trabajo en equipo, señalando la importancia de aunar esfuerzos para sacar adelante los objetivos. Toda una lección de vida, que nos ha servido para entablar luego un debate con los alumnos, en este caso alumnas.

La charla de la abadesa ha servido también para explicar lo inútil de los estereotipos y los prejuicios contra las personas de vida consagrada.

A continuación, he intervenido con una presentación sobre el origen, naturaleza e importancia de los monasterios y su trabajo en la elaboración de dulces, una labor valorada y admirada por todo el público. Les he transmitido el peso de estas comunidades religiosas femeninas en la autonomía de las mujeres.

Los dulces de este Monasterio son variados, artesanos, de gran calidad y algunos son de recetas muy antiguas. Y desde ayer está activa su página web para adquirir sus productos.

Clarisas de Belalcázar