No es fácil encontrar un sitio de celebraciones acogedor y con historia para un aperitivo o una copa de corta duración, y para un grupo de tamaño medio. Andábamos buscando un lugar dónde ofrecer un acto de bienvenida a los invitados de la boda de mi hijo, fijada para el día siguiente en la provincia de Cádiz. Y tuvimos el acierto de contar con Bodegas Gallardo, en el término de Vejer. Porque fue un acierto.

Y lo digo porque en la ocasión pudimos disfrutar de suficiente espacio -tanto en el exterior, con mayor seguridad en las distancias por precaución anti-covid-, como en el interior de los salones de Bodegas Gallardo, para apoyo logístico de su servicio de catering.

Estos fueron los vinos que degustamos: 
Blanco Cabo de Trafalgar
Semi dulce faro de trafalgar
Sol de naranja con hielo y rodaja de 🍊 tipo vermú (que causó sensación).

Los vinos se acompañaron de chacinas, queso viejo, cucharillas de Tartar de Ibérico, jamón y un par de «tartas cochinas» de nuestro carnicero de cabecera, Paco Melero, de Vejer, «serigrafiadas» sobre un lomo metío en manteca, con los nombres de los novios. 

Un guitarrista -Nano de Marbella- con música flamenca de fondo (excelente), el fresquito de la noche y los originales y elegantes vinos de la Bodega, aportaron el ambiente cordial y relajante que necesitábamos para este encuentro tan especial con los invitados. Todos salieron encantados.

Quiero agradecer desde aquí a Bodegas Gallardo su profesionalidad y atención para la celebración de este aperitivo preboda. La organización nos permitió contar con un espacio en exclusiva, para disfrute de la amistad, la ilusión y el encuentro feliz con personas de tres continentes, sintiéndonos como amigos de toda la vida, al tiempo que les mostrábamos el olor y el sabor de la provincia gaditana, representada por Vejer, una comarca maravillosa.