Cuando llegué a Sevilla –año 1978- las tapas más frecuentes y famosas de los bares eran las pavías, las espinacas, las aceitunas, los montaditos de pringá, los revueltos varios y ya en los sitios más populares los pepitos de ternera. No recuerdo haber probado algo distinto por aquellos tiempos, independientemente de los platos de las cartas de los restaurantes más conocidos.

Pero el tiempo pasa y todo evoluciona y sorprende. La revista digital Cosas de Comé ha publicado una ruta de papas aliñás con un nivel alto. Me consta que los catadores de esta página conocen el paño. Creo que este enfoque de papas condimentadas proviene de la influencia de la hostelería sanluqueña, instalada en Sevilla hace ya bastantes años.

Ni que decir tiene que me veo en la obligación de degustar todas esas papas aliñás propuestas por Cosas de Comé. Un plato tan gaditano, que tanto se ponía en mi casa y en la de toda mi familia.

Y por último, hemos escuchado la voz del Carnaval de este año –mejor dicho No Carnaval- y hemos grabado nuestra receta de papas aliñás con glamour, porque siempre lo hemos considerado un plato exquisito, dónde debe brillar la calidad del tubérculo y de sus ingredientes, que no deben ser demasiados para no eclipsar a las protagonistas.

Dejo aquí el enlace del video “Papas Aliñás con glamour” para el recuerdo, de lo que nos divertimos con el montaje de una nueva mesa en nuestra cocina, en la que dispusimos objetos carnavaleros como una foto con el gran chirigotero Selu García Cossío, y también antiguallas heredadas como soperas de plata (o algo parecido), teléfono victoriano, platos de vajilla inglesa y algún quinqué olvidado.

Y, por supuesto, juramos por la memoria del Carnaval de Cádiz que las papas eran oriundas de Sanlúcar, como las cebollas, el vinagre era de Jerez, el aceite de oliva virgen extra provenía de la Sierra de Cádiz y la sal de las salinas de San Fernando.

Lo que informamos para que quede constancia.

Si no has visto nuestro video, ahora es el momento.