Y sobre todo con una excelente materia prima. Son días en los que la hostelería se manifiesta de un modo irregular: establecimientos cerrados en espera de mejores tiempos, abiertos solo los fines de semana y otros cerrados definitivamente. Son tiempos en los que uno no está seguro de si poder visitar tal o cual sitio, por lo que hay que reservar por teléfono o por la página web quien la tenga.

No toda la zona tiene el mismo éxito. El restaurante D`Culto, en la espaciosa Avenida de la Bouhaira en Sevilla, suele estar muy concurrido y cuenta con una fiel clientela. Consta de dos locales casi independientes, en el que uno se dedica a restaurante formal con una decoración elegante; un espacio anexo sirve para el tapeo informal de mesas altas, y luego en la calle tiene una amplia terraza de mesas y sombrillas que ocupan toda la fachada. El sábado de nuestra visita, además de lleno en el interior, había personas esperando mesa.

D´Culto tiene una vocación de cocina marinera. Al parecer, el local acogió a lo que fue Cervecería La Espumosa, que al abrir como D’Culto pasó a ser regentado por el personal del anterior establecimiento.

Hicimos bien en pedir mesa para una hora temprana, la una de la tarde, pues el grueso del público comienza a entrar mucho después. Y de ese modo comenzamos a almorzar prácticamente solos, lo que aporta también una mayor seguridad, sin perjuicio de que el local cumpla con todas las medidas anti-Covid.

Tres platos-tapas, dos platos-ración y un postre fueron nuestro almuerzo. Para empezar, la ensaladilla de D´Culto, es deliciosa y en ella pueden degustarse perfectamente las gambas enteras. En segundo lugar, las papas aliñás que estaban ricas y aromáticas, bien elaboradas y a buena temperatura, de las mejores de la zona. No faltaron las croquetas de queso azul y espinacas…. Jugosas y riquísimas.

Y en cuanto a los platos principales pedimos una minihamburguesa en formato tapa y un corte de pargo al horno con una verdura salteada de guarnición.

El postre –la torrija- muy abundante, que hubo que compartir, estaba muy a la altura de las otras torrijas que hemos probado últimamente.

Un servicio atento, una decoración relajante y una materia prima son las notas más relevantes de este establecimiento puntero de la zona de Eduardo Dato. Eché de menos alguna cerveza artesana y poder beber los vinos de la provincia por copas, pero todo se andará.