Hace casi dos años que abrió este nuevo e interesante negocio, en el corazón del barrio de Bahía Blanca de Cádiz, y totalmente necesario. Un establecimiento que crece por sus muchas posibilidades: desayunar, almorzar o llevarse la comida en una fiambrera individual, todo ello con la premisa de una buena cocina, desde el principio hasta el final.

La Evolución, regentada por Diego García Muñoz (de una familia emprendedora de Conil), supone una propuesta eficiente de cocina de verdad, preparada con productos frescos y de cercanía, y elaborada por dos cocineros de buen curriculum y experiencia (Juan López y Ángel Ramos).

Junto al espacio de hostelería propio para atender el interior y la terraza exterior, el establecimiento cuenta con una zona de tienda, exposición y entrega, con vitrinas llenas de envases de comida recién preparada para llevar, así como ricos postres. Los clientes o seguidores son informados a diario del menú de platos preparados para el día, y de ese modo pueden hacer sus encargos. Además, el personal prueba siempre los platos antes de su servicio. Y la materia prima es la que hay, cocina de casa.

Hace unos días -previa reserva- visitamos el establecimiento para almorzar. Y probamos algunos de sus mejores platos: 

Ensaladilla de gambas y pincho de tortilla son algunas de las muestras de su cocina casera, que pasaron la prueba. Y un plato exquisito: buñuelo de choco de la bahía en salsa de ortiguillas, riquísimo.

Quisimos probar su arroz, que solo elaboran los sábados (para comer allí o para llevar). Un arroz meloso con pinza real, choco, gambones, judías verdes, etc., todo muy picado y abundante. El arroz se acaba al horno, y la ración es más que generosa para dos personas. Y es que Diego García explica que trata en cantidad por igual a los clientes de llevar y a los de su local. Terminamos el almuerzo con una tarta de zanahoria muy casera.

El pan es de elaboración propia, que también se vende para la calle, en diferentes variedades y combinaciones. .   

La Evolución es un formato mixto de cocina (llevar y consumir allí) que atiende al cliente que quiere comer comida de verdad, sabiendo de dónde viene la materia prima. Y su terraza exterior alegra y da vida al barrio, facilitando el encuentro de los vecinos. 

Diego García está convencido de la bondad de este modelo y tendencia hosteleros. Su proyecto es de calidad, con la cocina casera hecha por profesionales del oficio culinario. Eso ya es otra cosa.