La primera foto es de julio de 2017. En ella aparecen casi todos los investigadores de los diferentes usos (siempre culturales) que tuvo la Casa de la Camorra (edificio del siglo XVII en la manzana de la calle Arbolí de Cádiz):  Jesús Romero González (doctor en Historia en UCA y coordinador), Javier Osuna (Círculo Modernista, Carnaval),  José Manuel López Eliso (Arqueólogo, El Liceo y la burguesía), Desirée Ortega (doctora, Teatro de Títeres), Moisés Camacho (Casa del Pueblo),  Juan Antonio Vila (profesor de historia y descubridor de la Casa de la Camorra) y Cristina Saez (musicóloga) .

Todos ellos –y alguno más que falta- ofrecieron una ponencia en los cursos de verano de la Universidad de Cádiz en aquel momento, que yo no me perdí. Todos contaron sus conocimientos sobre las diversas vidas que tuvo el espacio a lo largo de los tiempos. Hoy el edificio es el Centro de Artes Escénicas del Ayuntamiento de Cádiz.

El caso es que, cinco años después nada se ha hecho por rescatar del interior del muro la fachada monumental de lo que fue el Liceo Francés, una de las últimas construcciones realizadas en aquel complejo, y que no se derribó, solo se tapó en el siglo XX. Se sabe que hacerlo cuesta unos 60.000 euros.

El pasado dia 11, asistí a la visita número 107 de la Casa de la Camorra, dirigida de nuevo por su mentor, el historiador Juan Antonio Vila. Habré estado en cuatro o cinco ocasiones, y nunca vi tanta gente (tal vez 60-70 personas, incluso 100). Muchas de ellas forasteras, que preguntaban a Vila sobre detalles de la historia de Cádiz y detalles del propio edificio.

Aparte de los capiteles de columnas que pueden verse en la azotea y del patinillo que conserva restos de la fachada de piedra arenisca, la conclusión es siempre la misma: la fachada del Liceo Francés está empedrada, dentro de la actual y se necesitan 60.000 euros y voluntad política para sacar a la luz esos restos.  Y tal vez voluntad privada…

Al parecer, nadie de la Administración ha mostrado interés alguno. Eso sí, la Junta ha declarado el espacio como BIC, ha hecho una regola a modo de cata y hasta hoy.

Cosas de la gestión pública del patrimonio. Falta de apoyo a algo que refleja nuestra influencia y cosmopolitismo en el siglo XVIII gaditano. Y una fachada que es sin duda un aliciente histórico para enseñar.

CINCO AÑOS, el trabajo de varios investigadores, cursos en la Universidad, un libro coral por autoedición, pero nada más…Tan solo falta descubrir con pico y pala.