Esta mañana, en la Librería Yerma de Sevilla he encontrado como novedad este invento: una caja que por fuera se asemeja a un juego de mesa familiar, y algo parecido es, aunque en mi opinión, con una finalidad más seria. Se llama Menuario, y es una herramienta para facilitar la planificación de los menús alimenticios de casa, siguiendo los criterios de la buena alimentación, eso dice y eso espero.

Lo vi como un artilugio un tanto aparatoso, la verdad, aunque como regalo navideño es muy vistoso. En nuestra casa los menús están planificados desde siempre, para lo que utilizamos la clásica agenda de papel con pastas de cartón, que siempre está en la cocina, y con la vista semanal, de lunes a domingo. El menuario por su parte tiene un precio aproximado de 30 euros, si bien es cierto que es atemporal, mientras que yo tengo que estrenar agenda cada año.

He encontrado las especificaciones de este menuario, ideado y escrito por Sara Beth Plans, y creo que puede servir a las familias para planificar y establecer sus menús semanales, a base de introducir supuestos como cantidad de carne, platos de legumbres, verduras, etc. Pero también el Menuario se hace eco del necesario fondo de nevera, es decir, de los avíos que es necesario comprar para cocinar todo lo propuesto.

El “kit” se compone de plantilla imantada para pegar en la nevera, fichas con las raciones recomendadas para un mes y con los grupos de alimentos, rotulador para apuntar y borrar, y un folleto de instrucciones. 

Aunque opino que es un invento un poco complicado, me alegra que al menos se haya planteado como ayuda para que las familias tengan previstos sus menús diarios. Creo que la planificación de las comidas es de las cosas más necesarias en los hogares, y la improvisación es la peor compañera para la buena alimentación, por muy divertida o creativa que parezca.

En cualquier caso, este juego implica de algún modo a toda la familia, y la alimentación es cosa de todos.

Nosotros continuaremos con nuestra agenda, en la que apuntamos almuerzos y cenas, procurando no repetir y variar a lo largo de al menos los cinco primeros días de la semana. Sábados y domingo puede caracterizarse por una cierta libertad. También apuntamos las listas de la compra y de momento nos funciona.