EPSON scanner image

Me he inspirado en dos artículos como referencia. Por un lado, un reportaje de la OCU sobre “La Cocina del futuro” y en segundo lugar una noticia recibida de “Diario de Gastronomía”, titulado “Sobre el papel que jugarán los robots en el mundo de la restauración”.

El artículo de OCU repasa la carrera y la oferta de los robots para cocinar en casa, cada día más extensa en marcas, modelos y precios. De hecho los robots de cocina son un elemento ya imprescindible en nuestros fogones. Siempre he dicho que eran necesarios como ayuda para el experto cocinero y también para el principiante.

Los robots de cocina facilitan sin duda el proceso culinario, y no hay que vigilarlos porque cumplen a la perfección su tarea ordenada por nosotros. Pero no olvidemos que hay que buscarles sitio en la cocina, preparar los ingredientes, programar las recetas y fregar después el cacharro (a mano o en el lavavajillas, según se indique). Personalmente prefiero tenerlos como ayudante y no como jefe de cocina en mi casa.

OCU hace un análisis comparativo de precios de los diferentes robots que hay en el mercado y de las funciones que cada uno desempeña. Pero no voy a entrar en marcas.

Y en cuanto a los robots en el mundo de la restauración, es interesante valorar la automatización que está llegando a las cocinas profesionales, sobre todo con los nuevos modelos de negocio, para ayudar con el ser humano en sus tareas diarias dentro y fuera del restaurante. Hay establecimientos que ya han indicado que invertirán en automación en el presente año, pues se estima que obtendrán beneficios a medio plazo.

Está claro que la era del covid ha traído una nueva mirada de la industria de la restauración por la inteligencia artificial. Podremos ver un robot capaz de servir una cerveza y preparar una paella. Aún recuerdo hace un año al robot fabricado en Sevilla servirnos dos cañas en una de las Ferias de productos locales de Diputación.

Resumiendo: robots en nuestra cocina –hasta donde queramos ceder nuestras funciones- y robots en la hostelería –hasta donde quiera dejar de arriesgar. En el primer caso son nuestros pinches, y en el segundo asumirán el rol de ayudantes para trabajos rutinarios y repetitivos. En ningún caso deberían sustituir al control de la elaboración de la receta, o al buen servicio de sala fruto del oficio y de la experiencia. Pero la restauración está en pleno proceso de cambio y evolución, como reacción a la crisis en la que se ha visto envuelta por la pandemia y su necesidad de sobrevivir. Yo confío en que continuará el talento del humano de carne y hueso, y habrá que remunerarlo en condiciones.