El miércoles pasado, el Ateneo de Cádiz puso la sede para celebrar un cumpleaños muy especial: los 20 del Grupo Gastronómico El Almirez. Fue en una de sus tertulias gastronómicas mensuales, coordinadas por María Luisa Ucero, auténtica mecenas culinaria. Diez mujeres comprometidas con la cocina tradicional gaditana, en un ya largo recorrido de vida. La secretaria de la Asociación, Ángela Gallego, actuó de portavoz/speaker/ponente. Una tarde inolvidable. Un power point con filigranas florales en cada pantalla, para homenajear la armonía y la unión. Sonaron en la sala muchos aplausos, eran fuegos artificiales.

El almirez, o mortero, fue en la antigua Mesopotamia, segundo milenio a.C., el objeto que figuraba en la dote de la mujer casada. Por ello, se le considera el utensilio de cocina más antiguo del mundo, entonces hecho de piedra. El Almirez fue el nombre elegido por este grupo de mujeres por su permanente utilidad en la cocina de siempre.

Chica Durán (presidenta), Pepi Relinque, María Teresa Domínguez, Merche Tejuca, Encarna Lozano, Mayca Marrero, María Luisa de la Osa, Fátima Delgado, Lola Rueda y Ángela Gallego. Cada una desempeña un papel en el Grupo, desde sus comienzos a través de la Asociación de Amas de Casa, allá por noviembre de 1996, y cuando todas empezaron a mirar hacia el mismo majado.

Media vida juntas, que el tiempo ha hecho aflorar con aromas de guisos, pasteles y amistad, y con sus expresiones de generosidad, sonrisas, experiencias y consejos. Así lo expresó Ángela Gallego, y nadie le rebatió.

Un tiempo que ha dado para mucho: diferentes acontecimientos les han rodeado, unos alegres y dulces, y otros tristes y amargos, que no neutralizaron miel ni azúcar. Pero han cocinado con una sola receta, la de la armonía y la colaboración. Hoy casi todas abuelas y jubiladas pero jóvenes en la mirada.

Como maestra de ceremonias, Ángela fue resumiendo la esencia de cada una de estas chicas de El Almirez, y cada una tuvo su minuto de gloria:

Chica: cocina coqueta y detallista, experta en decoración culinaria.

Encarna: experta en masas y hornazos.

Mayca: la gran repostera, conocedora de establecimientos y de meriendas.

Pepi: experta en atún de almadraba y pescado, famoso su tomate frito y gran relaciones públicas.

María Luisa: representante en los eventos, cocina original y vinos de Jerez.

Merche: cocina sencilla, sin esfuerzo. Lleva su optimismo a la cocina.

Lola: famosa por su repostería y sus galletas solidarias. Muy creativa.

Mari Tere: experta en nutrición por su profesión como farmacéutica.

Fátima: cocinera de profesión, son famosas sus poleás y su leche frita.

Ángela: descrita por Merche, es la gran trabajadora de la comunicación, gestionando el blog del Grupo y las redes sociales. La secretaria.

La misma Ángela se refirió al “otro lado de la cama”: los maridos de las componentes del grupo, que siempre las apoyaron en todo momento mientras ellas conciliaban trabajo, hijos, casa y pasión culinaria. Tras una mujer gastronómica hay siempre un consorte colaborador.

Manda el protocolo que en estos actos se cite el curriculum de los protagonistas, las actividades desarrolladas a lo largo de estos 20 años de El Almirez: reuniones mensuales, clases de cocina, talleres monográficos, charlas y conferencias, participación en la Biblioteca de Gastronomía Andaluza (recopilación de recetas antiguas), miembros de Fecoan andaluz, español y europeo, participación en diferentes jornadas gastronómicas, colaboración con otras asociaciones, jurados de rutas de tapas en infinidad de ocasiones, catas, visitas culturales, visitas a restaurantes, colaboraciones en emisoras de radio y televisión, y, sin olvidar sus dos libros publicados: La dulcería de El Almirez (año 2000), y Las mejores recetas de El Almirez (2005).

La tertulia gastronómica dedicada al Grupo Gastronómico El Almirez me supuso una información reportajeada de primera mano sobre la trayectoria de una asociación dedicada a aprender, practicar, conservar, recuperar, transmitir y disfrutar de la cocina en el más amplio sentido de sus tiempos e ingredientes. Pero, como conclusión humana, me alegro de tener como amiga a esta maravillosa tribu de mujeres, que guisan, hornean, saltean y cuecen a la vez sus sentimientos, y que además, gustosamente, son ya parte de la historia gastronómica de la provincia de Cádiz.

¡Viva el asociacionismo gastronómico! Un aplauso para estas señoras, y que guisen muchos años más.

La belleza estuvo en el aire. Un abanico serigrafiado nos lo recordará.