El pasado sábado, terminé en el mercado a eso de las 10.30 de la mañana, y dejé la compra y el carrito hasta el mediodía. No quería perderme una ruta por los azulejos de Cádiz, los antiguos y los contemporáneos, que organizó la Asociación Cádiz Ilustrada. La visita fue guiada por Alfredo García Portillo, estudiante de historia del arte y experto en el tema de los azulejos, que el miércoles anterior había dado una conferencia en la iglesia de San Juan de Dios, y a la que no pude asistir. Así que al menos me apunté a la clase práctica. Todo ello en una mañana luminosa,

Comenzamos en la capilla de Jesús Nazareno, que cuenta con una colección única de 1.100 azulejos holandeses, traídos por los hermanos armenios David, Pablo y Jácome Zúcar (ricos comerciantes de Indias), allá por 1670. En ellos están representadas escenas bíblicas, con temas tanto del Nuevo (15 piezas) como del Antiguo Testamento (30), o bien personajes (papas, santos, mártires, obispos, abades, los reyes francos…). También hay escenas pastoriles, bucólicas, etc. Las técnicas para fabricar estos azulejos se mostraron con detalle en la conferencia del miércoles.

Son azulejos bicromos, en colores manganeso o azul, al estilo de la escuela holandesa, y aunque las escenas se repiten, no hay dos iguales. Proceden de estampas, cuyo catálogo se publica en Amsterdam en 1959.

Por diferentes obras de reforma en la capilla, estos azulejos han sido movidos de su ubicación original. Los armenios de Cádiz –declarados devotos del Nazareno- permanecen como grupo hasta mediados del siglo XVIII, en que se insertan en la sociedad gaditana.

Una parada en la iglesia de la Merced nos permitió contemplar un azulejo de 1959, del artesano Antonio Kiernam Flores, de ascendencia holandesa, que trabajó para Cerámica Santa Ana. Tiene en Cádiz dos obras más que son Jesús Caído (Junto parque Genovés) y la Virgen de la Palma (barrio de la Viña).

Nos dirigimos entonces a la capilla doméstica de San Juan de Dios, situada en primera planta y propiedad de la Hermandad de la Santa Caridad. Templo y mosaicos son del siglo XVII, aunque éstos se colocan en el interior ya en el siglo XX. Tienen escenas pastoriles y sus motivos principales son las diferentes órdenes religiosas, algunas de ellas con el símbolo de la granada (San Juan de Dios). Proceden de Rotterdam y están todos firmados; algunos de estos azulejos van en cuadriculado. Las estampas de las que proceden son de 1688-1695, con algunos cambios. La Asociación Niculoso Pisano (amigos de los azulejos), publica como pieza del mes uno de estos azulejos de monjes instalados en esta capilla rococó, y con sus marcas traseras incluso. En El Puerto de Santa María también existen piezas similares, procedentes del monasterio de la Victoria.

Siguiendo la ruta, contemplamos también en la iglesia de Santiago un mosaico en fachada dedicado al Corazón de Jesús, que ha sido estudiado por expertos. Lo donó la benefactora Carmen Martínez de Pinillos en 1950, un personaje inolvidable en el Cádiz del siglo XX.

A pesar de las obras que se están llevando a cabo en el edificio, pudimos visitar el patio, la capilla y la primera planta del Hospital de Mujeres, ejemplo de la arquitectura gaditana del siglo XVIII. Los azulejos dedicados ambos a Vía Crucis, son ejemplo de la fusión de la escuela holandesa y de Triana. Estas piezas son fruto de un floreciente comercio marítimo existente en la ciudad. De aquí llegaban a localidades como Medina Sidonia, San Fernando (casa Lomas) y El Puerto.

Los azulejos del patio son de 1747, aunque no siguen el orden del Vía Crucis tradicional. Son azulejos en buhardilla y medallón en la parte inferior, con colores amarillos ocres y morados. Cada ceramista tenía su propia receta para crear, considerándose artesanos más que artistas.

Y ya frente a la parroquia de San Lorenzo,  nuestro guía nos describió los dos azulejos existentes en fachada. El primero, reproducción del misterio del paso de la Cofradía de Afligidos, el encuentro de Jesús con María camino del Calvario. Es cerámica de Talavera, al igual que el azulejo del Balneario de la Palma, y se coloca en 1927, con ocasión del bicentenario de la Cofradía. El segundo azulejo, situado a la izquierda de la puerta del templo, está dedicado a la antigua imagen del Cristo de las Penas (no el que procesiona actualmente).

Al finalizar la ruta, Alfredo García Portillo recomendó la página www.retabloceramico.net, En esta web hay un apartado SOS, en el que podemos pedir ayuda si vemos algún azulejo que esté en peligro de desaparecer. También es interesante visitar la página de la Asociación Niculoso Pisano, dedicada a la defensa de los azulejos, como un patrimonio histórico, artístico y a veces callejero, que es necesario proteger.

Una visita de lo más interesante, gracias a la Asociación Cádiz Ilustrada.

 

(A las dos de la tarde fui a recoger mis compras).