A veces es agobiante pasear en Sevilla –concretamente por las clásicas calles del centro-, saturadas de bares que quieren parecer típicos y auténticos, cuando en realidad ofrecen todos la misma carta, según se refleja en la pizarra colocada en la puerta. Con esto, se nos hace difícil elegir un lugar dónde tomarte una cerveza con tapa en condiciones mínimamente normales, y que además no te “claven”. Pero afortunadamente siempre hay excepciones,  como nos ocurrió en Messala  Gastro Bar, del que ya hablamos aquí, y como nos ha vuelto a pasar con otro local metido en el corazón del barrio de Santa Cruz, premiado incluso en la ruta de la Tapa. Se trata de Arenero Taller de Tapas, en Pasaje de Vila, 6. Fue un placer sentarnos y comer allí.

Un local de agradable y moderno diseño, y eficaz distribución interior, con un patio descubierto con toldo al final, convierten al lugar en algo distinto. El Chef es argentino, por lo que maneja perfectamente las carnes en sus creaciones.

Arenero tiene unas tapas con nombres ya famosos entre los clientes. Pero también ofrece las cervezas artesanas de Sevilla (Albero, por ejemplo), y los mejores tintos de Andalucía (por ejemplo Garum). Hay establecimientos que solo progresan en la cocina y dejan de lado el tema de los vinos, causando desilusión al moderno “tapatólogo” que desea disfrutar de ambas cosas.

Fueron varios los platos que degustamos –éramos cuatro-, por lo que decidimos compartir las tapas –de tamaño más que suficiente- una para cada pareja. Cuatro personas es un número ideal para salir a probar tapas actuales.

El público que entra en Arenero pertenece a todas las “promociones” o edades,  desde los treinta a los setenta años, y desde luego sabe a lo que viene, pues conoce perfectamente la oferta del establecimiento. Los platos tienen una estética más que profesional en su montaje.

Pero describamos el desfile por orden de aparición, todos de igual disfrute. Ver las imágenes en el mosaico preparado expresamente. 1) Salmorejo de remolacha con helado de mascarpone y cristalino de albahaca (genial, con el punto del helado, le da frescor). 2) Pavía de merluza con tempura de curry (muy bien). 3) Sardina marinada sobre torrija de ajoblanco y gelatina de pimientos (Premio mejor tapa 2013, simplemente genial). 4) Revuelto de chantarella con jamón ibérico  (fuera de carta, mereció la pena). 5) Risotto de pulpo (espectacular, inolvidable), y 6) hamburguesa de toro con queso payoyo y pan de kétchup (riquísima). 7) Tataki de presa ibérica con guacamole y polvo de maíz frito (hice un esfuerzo, pero me encantó).  Y a continuación, los postres, que también compartimos: 1) Cremoso de chocolate picante con gel de lima y espuma de coco (muy original). Y 2) cremoso de azafrán, con costrita de caramelo. (una delicia….)

No hay dos bares idénticos. Productos, cocina, servicio y ambiente los definen. Por ello el que mejor sepa ponderar estos factores tiene más posibilidades de sobresalir entre una oferta cada día más amplia y variada, y más en una ciudad tan turística y callejera como Sevilla. Arenero puede presumir sin duda de su cocina y su puesta en escena gastronómica.

Creo que Arenero es otro bar para recomendar a quien nos pregunte dónde tapear en Sevilla. Y mientras tanto, habrá que seguir buscando y coleccionando otros lugares similares, y para contarlo después.