En los muchos apuntes que conservo procedentes de cursos de formación, encontré unas hojas de un taller sobre alimentación saludable en la Escuela de Hostelería hace tres o cuatro años. El texto se refería a los errores que solemos cometer los adultos con los niños en las horas de las comidas, y que al final provocan que coman mal y que pasemos un mal rato. Intentaré resumirlos, son seis.

Primero.- Tomar más de 3 productos o raciones de lácteos al día. Niños que ingieren cantidades excesivas de leche o sus derivados (yogures, natillas, petit suisse o quesitos), y este exceso es un error por la cantidad de grasa que aportan.

Segundo.—Tomar demasiado zumo. Aunque están de moda, no pueden sustituir nunca a la fruta. Entre otras cosas, la fruta entera contiene fibra, ayuda a aprender a masticar y a saborear los alimentos. Los zumos tampoco sustituyen al agua, porque éstos aportan más calorías y acostumbran a los niños al sabor dulce.

Tercero.- Tomar cereales azucarados y chocolateados para el desayuno. Por ejemplo, los cereales de trigo, arroz o maíz, cubiertos de azúcar, miel o chocolate, contienen demasiadas calorías, sin aportar nutrientes esenciales. Además suelen llevar sal para reforzar el sabor. El desayuno saludable debería contener galletas, pan, tostadas, y todo ello en sus versiones más sencillas.

Cuarto.- Las meriendas blandas a base de pan de molde y bollería. Los alimentos de consistencia dura favorecen el desarrollo de los músculos de la cara y de la masticación, fortaleciendo dientes y encías. Los que son demasiado blandos como el pan de molde y la bollería lo evitan. Bollería y panes de molde tienen grasa añadida. Lo mejor es merendar alimentos de más consistencia como los bocadillos de pan del día, con jamón, queso o embutidos o incluso pescado en conservas, y la fruta entera.

Quinto.- Postre lácteo en lugar de fruta. Algunos padres ofrecen lácteos de postre a sus hijos porque piensan que son más completos. Y lo malo es que los niños los prefieren: yogures, flanes y natillas a la fruta, para ser más rápidos, evitando pelar la fruta….Pero ésta contiene nutrientes que no tiene la leche y que son muy necesarios para los niños.

Sexto.- Preguntarles qué quieren tomar. La responsabilidad de elegir el menú, comprar los alimentos y diseñar la dieta no corresponde a los niños, sino a los padres. Los pequeños acostumbran a elegir alimentos dulces, grasos y salados. Por ello los padres deben mostrarles alimentos más saludables.

Y por otro lado, las pautas para convertir la comida en una cita agradable y eficiente para niños y padres son éstas:

1.- Crear atmósfera agradable, espacio de tiempo tranquilo para compartir alimentos y charlas. Es bueno estimular al niño para que participe en la conversación familiar.

2.- Fomentar que los niños muestren una conducta apropiada durante la comida. Hay que enseñarles comportamientos educados y a observar hábitos de higiene.

3.- Ayudarles a que desarrollen buenos hábitos dietéticos en la mesa: comer de todo lo que se ha puesto en los platos, potenciando la variedad en el color, sabor y textura de los alimentos, ofreciendo incluso propuestas nuevas o más convenientes: fruta, pescado, legumbres y verduras. Comer es cultura.

4.- Fijar horas para las diversas comidas del día. Conocer los horarios a los que han de ajustarse para comer es parte del aprendizaje.

5.- No comer de más, y eso es válido para niños y también para mayores. Ojo a la obesidad infantil. Consumir con moderación los alimentos grasos y azucarados.

Espero que estas consideraciones puedan serviros. Pero es que la alimentación infantil siempre es un tema polémico.