Otro clásico de los chiringuitos, esta vez de Punta Umbría, un establecimiento a pie de playa. Con un amplio salón y una bonita terraza, es un lugar de buena cocina con ingredientes de calidad, que cada año se actualiza en carta y presentaciones. Con él hemos comenzado el verano propiamente dicho, bajo un cañizo que aportaba frescor del viento de poniente, que allí le llaman foreño. 

La ensaladilla de gambas, un plato que lleva en carta mucho tiempo, y que en el Miami manejan de maravilla, para empezar.

Croquetas de algas y gambas, en un surtido negociable, una ración inevitable, porque las frituras nos pueden.

Tuve el capricho reincidente de probar un par de sardinitas asadas, otro clásico playero al que no me pude resistir.

Como plato contundente quisimos probar una carrillera de atún rojo con su puré de patatas. Un plato caliente y agradecido que se ha introducido este año en carta. Llevan aquí varias temporadas homenajeando al túnido pata negra.

Y para finalizar, la fideuá de gambas y pescada, tal vez demasiado abundante para dos personas, pero que ocupó el lugar del plato principal.

El vino de Huelva, fue “Castillo de Andrade”, de Bollullos del Condado, blanco seco de uva Sauvignon Blanc, muy agradable y equilibrado, tras la copa de cerveza acostumbrada.

Y de postre de la casa, la tarta de queso cremoso de Bonares, en homenaje a los productos onubenses.

Miami Mar de Leva funciona ya junto a la playa de Punta Umbría, con una buena clientela, amable y eficaz servicio y cocina cuidada.