Con el título “La Libertad es una librería”, tuvo lugar un homenaje a Juan Manuel Fernández y Mari Pérez Sucino, que finalizan su etapa laboral al frente de la gaditana Librería Manuel Falla en un par de días. El salón del edificio municipal de calle Ancha, 16 se llenó de clientes habituales de este comercio (entre ellos me encontraba yo, compradora y proveedora de libros propios). El acto estuvo organizado por la Fundación Fernando Quiñones, la Fundación Ory y la Asociación de Amigos de Fernando Quiñones.

Junto a los representantes de los organizadores, tomaron la palabra varios autores gaditanos, con palabras dedicadas a Juan Manuel y Mari, poniendo de manifiesto su agradecimiento por el trabajo realizado en la librería durante más de cuarenta años y por su apoyo a la cultura general y de cercanía. En Manuel de Falla siempre se encontró cualquier libro solicitado por raro que fuera, atendiendo al público con un trato exquisito.

José Manuel García Gil habló de los usuarios que compran en la librería y los que no compran (ratones de librería).

Juan José Téllez intervino con un alegato sobre la memoria del mundo y del tiempo en las librerías, a modo de bofetada en un mundo de franquicias.

El poeta José R. Ripoll se refirió a “Entre las hojas de los libros… el mundo ha de escribirse ahora…”

Juan Antonio Fierro recitó un poema: “Vendedor de sueños, con los libros que todos soñamos…”

María Ángeles Robles, habló de los relatos en las librerías, como almacén de aventuras y complicidad.

Luis García Gil expresó su gratitud, recordando la labor culta y cosmopolita de la librería.

Daniel Heredia citó a “Mi librero, mi amigo”.

Ana Rodriguez Tenorio recordó la importancia de Juan Manuel para gestionar lo que fue su agenda de periodista, con datos fiables de su memoria.

Jesús Maeso, comentó el mercado literario de pequeñas librerías frente a los gigantes, como Quijote contra los molinos.

También Jesús Fernández-Palacios, presente en la sala, habló del tesoro que supone la propia búsqueda en las librerías, por el cariño de los libros.

Antonio Serrano Cueto, expresó como un título el triángulo Librero, lector y libro, con su frase “Atrapado por el lenguaje de los libros”.

Lola (Asoc. Personas Lectoras) citó la libertad cultural, que es una librería.

Y por último, intervinieron Juan Manuel y Mari, concluyendo el primero su vocación de ofrecer información en la librería, más que entretenimiento.

En resumen, un homenaje a dos personas que han sido grandes profesionales en una librería referencia de la mejor mercancía literaria. Y que, además, han creado un mundo de cultura y curiosidad alrededor.

A Juan Manuel y a Mari, todo nuestro agradecimiento y admiración.

Afortunadamente, la librería Manuel de Falla continuará su actividad, con su nuevo propietario Carlos Porras. A él también le deseamos mucha suerte.