Hoy me ha dado por reunir y presentaros una serie de objetos que tenía guardados desde hace más o menos tiempo en un cofrecito de bisutería. Todos ellos están relacionados de alguna manera con la vida de Cádiz y su tejido digamos social y cultural. Hay un poco de todo y no todo está vigente. De izquierda a derecha y hacia abajo:

Un pequeño antifaz de carnaval color morado, que me suelo poner en la solapa de las chaquetas, muy propias del mes de febrero. Creo que lo compré en El Cañón, el bar dónde quedan todos los carnavaleros.

A su lado, una chapa de la tienda de cervezas internacionales que abrió hace años Ricardo Reyes junto a Sandra Lameiro. Era un local pequeño que luego se trasladó a otro más bonito. Tenía muchas referencias artesanales. Cerró y ahora está en el Mercado de Abastos.

Siguiendo a la derecha, una pulsera que hicieron y vendieron para obtener recursos los hermanos de la Cofradía de Afligidos (Siglo XVIII), de ahí sus colores corporativos.

Otra chapa relacionada con el carnaval, con la cara de María Antonieta, pertenece a una de las chirigotas que sacaba anualmente mi amiga Blanca Flores, compuesta sólo de chicas, y que ese año se llamó “La Toma de la Pastilla”.

Dos pequeñas estatuillas de metal que parecen iguales, pero que corresponden a los sarcófagos antropoides encontrados en Cádiz. Son también para colocar en la solapa y los compré en la tienda Heracles de reproducciones arqueológicas. Muy de Cádiz.

Cuarto y Mitá es un grupo gastronómico femenino, ahora en baja actividad, pero que tuvo y tiene su web y periódicamente publicaba recetas de cocina y eventos. Esta chapita me las recuerda a ellas.

Una etiqueta adhesiva impresa con el logotipo de una asociación de Cádiz, ADIP (Asociación para la Defensa y el Patrimonio), que hace unos años organizó rutas culturales e incluso consiguió sacarnos a la calle para protestar por el desprecio al patrimonio gaditano.

El protagonismo histórico de Cádiz a través de su pasado y presente náutico se materializó en la asociación Cádiz, Capitana del Mar. Organizaron conferencias, apoyaron las llegadas y salidas del Buque Escuela Juan Sebastián Elcano y adornaron con historias y datos cronológicos una serie de locales vacíos del centro gaditano.

Es un colgante hecho con dos huesos de corvina engarzados en plata. Los huesos me los da mi pescadero;  y el significado viene de que desde la antigüedad se usan como amuletos, como hacía nuestro querido escritor Fernando Quiñones.

Una chapita de plata con la portada del libro de la Constitución de 1812. Cuando se conmemoró el centenario de la Carta Magna lo hicieron y a mí se me antojó. Me lo pongo con un cordón oscuro y de vez en cuando lo llevo a limpiar.

También de cuando los actos del Doce es esta pulsera, que trae los titulares de las leyes más importantes de la Constitución. En aquel momento todos lo llevábamos. Yo la guardo de recuerdo.

Este pequeño broche es la reproducción de una mojarrita. Me la entregaron en 2018 por ser elegida una “Quiñonera de honor”, por la Asociación de Amigos de Fernando Quiñones. Con ella sigo colaborando cuando puedo. Son un ejemplo en la vida cultural de Cádiz.

Y arriba del todo, con mayor tamaño, el cuadrito que enmarca mi premio del bar La Casapuerta, en la modalidad de Gastronomía. Fue en 2018, el primer año, y me hizo mucha ilusión. Varias veces he dado charlas allí sobre productos y libros, e incluso llegué a preparar un arroz.

Salvo el cuadrito, que se coloca en las estanterías de casa, me suelo poner cada uno de estos objetos en el momento apropiado: carnaval, Semana Santa, 19 de marzo, llegada del Elcano, etc. Y es que son objetos que hablan de Cádiz en todas sus facetas.