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En 1998 se publicó un pequeño libro de Rodrigo Maestre, editado por el Gran Club Moviline y que contó con la colaboración de varias empresas hosteleras para las imágenes. Se llamaba “Guía de las Tapas de España” y creo que es fundamental para hablar y saber más de este formato gastronómico, vigente en toda nuestra geografía, si bien en Andalucía alcanza su máxima notoriedad.

El libro hace una pequeña introducción sobre la historia de la tapa, para pasar a los tipos de ellas, con el mapa del origen de las tapas clásicas.

Para el autor las tapas son “una tradición en España y forman parte de la manera de entender la idiosincrasia de la vida española; son, en definitiva, una actitud frente al hábito cotidiano de cómo alimentarse. En algunas partes del sur constituyen poco menos que un ritual litúrgico, pero solo recientemente han atraído la atención del mundo entero”.

En el cuerpo del libro, clasifica las tapas en:

Embutidos (jamón, chorizo, morcilla, lomo embuchado y morcón, salchicha  y salchichón).

La Conserva (El porqué de la conservación, las latas, las conservas de pescado, las aceitunas, las verduras y otros productos enlatados).

Y en cuanto a las tapas frías, habla del tapeo de bolsa, de las banderillas, los quesos, las salazones y el marisco.

Sobre las tapas calientes o cocinadas, las clasifica en cocedero, plancha, salsas, fritos, huevos, hortalizas, ensaladillas, guisos, horno y pinchos, montaditos y canapés.

Y finaliza con las llamadas tapas especiales, como el caviar, el foi-gras, el bacalao y las angulas, a los que dedica un capítulo más extenso.

Las tapas forman parte de nuestra manera de comer y de relacionarnos, mucho más en Andalucía, en un formato físico que suele ser de pie, de modo informal y con raciones pequeñas y variadas. De ahí que el contenido de esta Guía me haya parecido interesante..