Conocí a Rafael González y a Carlos Ramos por su participación en la pasada Ruta de la Tapa de Autor celebrada en octubre en Sevilla, en la que por cierto se llevaron uno de los premios. No hace un año que abrieron Suculento, un bar restaurante que ocupa el local que fue el primer Tradevo, en el barrio de Nervión, en el que ambos trabajaron también. Un buen antecedente.

Suculento tiene una cocina seria, de calidad, con tapas y medias raciones que facilitan el compartir y probar un poco de todo. Utilizan en general materias primas de proximidad, preparándolas con un toque moderno. Declaran que todo lo hacen ellos. Su carta es breve pero verdadera, y sorprenden con la imaginación de los fuera de carta.

El local, con decorados alegres y sencillos, cuenta con mesas altas y bajas, en una sala pequeña pero bien aprovechada. El servicio es amable y profesional.

Quisimos probar un poco de todo, y todo nos gustó.

Ensaladilla de langostinos, en textura muy molida.

Gildas, las clásicas, pero con una original presentación.

Tortitas mexicanas de atún rojo con guacamole, chicharrones y chipotle (mayonesa en el Caribe).

Ostras finas de claire, en dos modalidades: en su propio jugo y con wakame y ponzu.

Pulpo asado con patatas bravas con aove al pimentón y kimchi.

Focaccia con sardina y baba ganoush.

Croquetas de chorizo y miel.

Brioche; costilla iberica; mayonesa y mostaza verde

Los postres, en realidad “medios postres”, crema brulee, tarta de queso y brownie de chocolate.

En resumen, una agradable experiencia descubrir Suculento, con sabores frescos e imaginativos y una cocina inquieta. Un lugar para recomendar.