Se trata de un chiringuito ampliado, modernizado y redecorado. Se encuentra al final del Paseo de la Ría de Punta Umbría. Tiene terraza con mesas altas a la entrada, un doble salón semicerrado con preciosas vistas (a la ría, el club náutico y la Isla Saltés), y se extiende hacia la zona de arena de playa con sombrillas. En el salón interior se come con mantel de hilo.

Tuvimos suerte de coger mesa sin reservar siendo un domingo todavía caluroso de septiembre, si bien era temprano.

Como siempre, probamos los platos más tradicionales de la carta: ensaladilla de gambas (con gambas de verdad), croquetas de gambas al ajillo (en formato cuadrado muy conseguidas), y un guiso de corvina a la marinera, con buena salsa de tomate, coquinas, colas de moruno y un corte correcto de pescado; la corvina, excelente. Tienen postres variados, todos de elaboración propia, de los que elegimos una tarta de queso.

La carta no es demasiado extensa, pero incluye pescados del día, atún rojo, doradas, lenguados, calamares, marisco de la zona y bacalao confitado. Al ser domingo habían casi agotado las existencias de pescado. Uno Beach Club no cierra ningún día, pero solo ofrece cenas en el verano.

Sin dejar de ser un chiringuito, el servicio es eficaz y el ritmo de la cocina también. Un buen sitio para comer con tranquilidad y probar lo mejor de Huelva, más allá del pescado frito, con buena materia prima.