Regreso al rincón de la tienda de José Tinoco, en Puerta de Tierra, cerca de San José, fuera de las murallas gaditanas, en una zona en la que por la proximidad a la playa urbana no está mal visto ir en pareo o en bañador. Eso sí, el olor a mar lo invade todo. Pues en esta mezcla de ultramarinos-taberna gastronómica-quiosco echamos un buen rato al mediodía del pasado sábado. Eso sí, además del dueño, puso de su parte el Jefe de Cocina Jesús Lustre, chef y empresario de La Teta de Julieta, un chalet-restaurante con amplio espacio trasero para grandes celebraciones, en la zona de Salesianos.  Total, lo que yo digo, una ruta del atún, pero en plan beduino, por no ser lo que se dice Cádiz-Cádiz.

Un atún encebollado con langostinos, elaborado con dos clases de vino –blanco y moscatel- por Lustre, puso alegría al tapeo calentito del mediodía. El resto fueron platos en frío, sobre focaccia o tosta o aliños, siempre con el buen atún como protagonista. En cuanto a los vinos, maridamos con blanco Matalian.

Y terminó el tapeo con la contundencia del cañonero, el bocata estrella de Tinoco, tomado calentito y con su jugo y grasa justa.

Esta pequeña y sabrosa quedada de tapeo de mediodía fue algo más que un aperitivo-almuerzo clásico. Junto a la hospitalidad de Tinoco (cada día con un local más adecuado), tenía el aliciente de la excelente preparación del cocinero, que además de atender a su negocio, había llevado los platos elaborados especialmente para esta ocasión atunera.

Para este tipo de eventos más o menos casuales –la ruta se extendió durante el fin de semana- se daban todos los alicientes: un lugar simpático, un buen cocinero, un buen mesonero y unos buenos amigos, con el atún como protagonista homenajeado.

Y de este modo, nos solidarizamos con los pueblos de la provincia más atunera de España, que es Cádiz: Barbate, Tarifa, Conil y Zahara de los Atunes. Por este año, hemos cumplido con la tradición almadrabera-social-vecinal.