Un año más hemos colaborado con la Gran Recogida de Alimentos, organizada por el Banco de Alimentos de Sevilla, y que ha tenido lugar el pasado fin de semana. Hay que decir que hemos contado con la valiosa colaboración de la Fundación Dolores Sopeña y de la sevillana Cofradía de los Negritos, cuyos voluntarios se han prestado a colaborar en el supermercado que se nos había adjudicado, el mismo desde hace varios años. Son entidades que realizan una gran labor solidaria.

Como primera conclusión, decir que estimamos que en nuestro supermercado, se han recogido más kilos que el pasado año, a tenor del contenido de las cajas (llamadas bañeras) puestas a tal efecto. No sé qué tal ha sido el resultado del montante de las aportaciones en efectivo, en las propias cajas, otra forma de colaborar por los clientes, pero por lo visto no ha estado mal.

Siempre es de agradecer la disposición a colaborar de los clientes en las tiendas:  ellos saben que el Banco de Alimentos gestiona con eficacia y garantía estos alimentos, que de aquí a marzo irán a parar a casi un millón de familias vulnerables, que los necesitan para sobrevivir. Pero tengo que decir, que sufro cuando veo algunos alimentos que considero que son poco saludables: galletas, aceites de girasol, etc., o bien algunos que deberían prepararse en casa, como los potitos infantiles, o los sobres de sopa.

Muy bien por las aportaciones de legumbres, arroz, leche, incluso conservas de pescado. Pero está claro que cada uno dona lo que normalmente emplea en su dieta diaria o lo que se puede permitir. Y no olvidemos que, tras la inflación salvaje que estamos teniendo, y que afecta también a los productos de alimentación, se sabe que el cliente compra sobre todo según el factor precio, es decir, el más barato.

A lo largo de las horas que hemos pasado en el super, hemos conocido a algunas personas –sobre todo jóvenes madres- que han ido para recoger su compra social, una ayuda que les presta el Ayuntamiento de la ciudad, con unos vales En este colectivo, el personal del super les explica cómo tienen que elegir el importe concedido por el Ayuntamiento para emplear en alimentos.  Y hay que destacar la gran delicadeza y discreción de los empleados en aclararles estas cuestiones.

Y por lo demás, subrayar que vienen las mismas personas de años anteriores, los mismos vecinos: el que no quiere saber nada de la campaña, el que trae un carro lleno de alimentos para donar, el que dona a pesar de no estar boyante tampoco… y el “ultra” (y digo bien) que todos los años se acerca a felicitarnos por nuestro trabajo, para a continuación insultar al gobierno (cosa que tampoco es raro), pero con mensajes falsos y populistas. En fin… cosas de la vida misma, como la señora que pide en la puerta del super, y que solicita también alimentos de los que se van recogiendo… pero que no podemos dar, porque deben llegar al Banco de Alimentos para su gestión.

Como en otras ocasiones de esta Gran Recogida de Alimentos, expreso mi admiración por el trabajo de las cajeras (sí, son mujeres en su mayoría), que junto al trato profesional con el público, han tenido que aguantar a más de un indeseable (drogadictos sobre todo) que llegan insultándolas gratuitamente. Este año hemos sido testigos de un espectáculo desagradable, incluyendo amenazas.

Y nada más, seguramente volveremos para la Recogida de Alimentos de Primavera, que cada vez se hace más necesaria, dadas las muchas familias que no llegan a fin de mes, incluso trabajando.