En 2018 (o sea, antes de la pandemia), tuvimos ocasión de visitar Casa Juan, en la localidad gaditana de Chipiona, con un grupo de blogueros gastronómicos. Lo cierto es que salimos encantados con el menú desde el principio hasta el final. Su cocina es sencillamente tradicional, con mayoría de platos marineros, empleando con frecuencia el pulpo, la corvina, el rape y los langostinos, las mejores referencias de la gastronomía de Chipiona.

El pasado sábado, tras participar en un evento en la localidad chipionera, queríamos almorzar aunque fuera de un modo informal, pues no habíamos reservado previamente. Una víspera de puente, en el festivo mes de diciembre y con un tiempo casi primaveral, lo teníamos algo complicado.

Pero claro, uno siempre recuerda el sitio dónde comió bien y fue atendido con profesionalidad. Así que, una vez encontrado Casa Juan, entramos a preguntar por una posible mesa para cuatro. Resultó que no había ninguna libre, cosa normal. Y entonces sugerimos tomar un trozo de barra, lo que sí fue posible.

Desde nuestro lugar –medio de pie, medio sentados- veíamos salir platos de raciones y tapas con agilidad, sin perder la compostura ni la amabilidad. Y así, fuimos atendidos para nuestra satisfacción, pues ya la hora apremiaba.

Pulpo a la gallega.

Albóndigas de corvina y gambas en salsa de moscatel (2º premio Tapa al Moscatel, 2014).

Mini-tosta de espaguetis negros con corvina confitada y mousse de ogonori rojo (1º premio tapa innovadora 2019.

Corvina rellena de marisco, acompañada de salsa de erizos y brochetita de pulpo y patatas a la brasa.

Estos platos eran formato raciones o bien tapas, todas ellas premiadas en anteriores ediciones de la Ruta de la Tapa loca.

Casa Juan fue fundado a principios de 1969 por Juan Gallardo, padre del actual gerente, Juan Gallardo. En 2004 pasó de ser un café bar, a un local más amplio, con terraza cubierta, salón para tapeo informal y varios salones para comedor. Tiene un buen equipo de sala y cocina, y ofrece un gran servicio con rapidez y eficacia. Nuestro paso por la barra fue totalmente satisfactorio en tiempo y amabilidad.

En resumen, un ejemplo de la buena hostelería, la que trabaja y evoluciona.