Reservar para comer un grupo no es tarea fácil. Primero por el número de personas, formato para el que no todos los restaurantes están preparados. Y luego está el tema covid, que condiciona bastante la colocación y disposición de mesas y sillas, al menos hasta hace un mes. En fin, y también hay que contar con distintas preferencias para comer. Por eso, para celebrar un almuerzo –sin riesgos- con familiares venidos de Costa Rica, elegimos de nuevo Arsenio Manila, un multibar, insignia de un sólido grupo hostelero, situado en el Paseo Marítimo de Cádiz.

Son ya varias las reuniones familiares que hemos celebrado en él. Además cuenta con un reservado con cierta capacidad, consiguiendo intimidad y comodidad.

Resulta que los costarricenses de este grupo solo beben agua y zumos naturales de fruta, acostumbrados a lo que les ofrece la naturaleza en su país.  Creo que esa demanda no hubiera sido posible atenderla en otro sitio, pero en Arsenio, les sirvieron espectaculares copas decoradas, con zumos frutales hechos al momento. Prueba superada.

Por lo demás, paso a describir lo que pedimos en ese almuerzo:

Salmorejo de la casa, inevitable como entrante

Ensaladilla de atún, con un huevo frito que luego hay que mezclar. 

Atún a la sal (barriga de atún, el chicharrón)

Dorada gaditana, fritura preparada con pimientos fritos. Muy original.

Puntillitas fritas, siempre lo pedimos porque son excelentes.

Sam Bao con langostinos, estragón y albahaca, un guiño a la cocina asiática, con la envoltura de hoja de lechuga.

Resumiendo, el almuerzo fue un agradable paseo por platos refrescantes, deliciosos, bien construidos y con producto de buena calidad. Una experiencia agradable y relajada.

Siempre hemos sido bien atendidos en Arsenio Manila, contando además con el celo y toque de su jefe de sala, Toni Fernández.