Me ha encantado este artículo de Directo al Paladar, sobre los cuchillos de cocina: cómo elegirlos, usarlos y mantenerlos. En él se cuenta todo lo que es preciso saber sobre esta herramienta de cocina tan imprescindible, tanto en la cocina doméstica como en la profesional, como mayores exigencias.

Pero a pesar de lo que dicen los entendidos y los cocinillas domésticos en cuanto a las bondades de los cuchillos grandes, personalmente prefiero los cuchillos pequeños para la mayoría de las tareas de corte en la cocina.

Un día –después de muchos años de servicio- se rompió el mango del cuchillo de uso más frecuente. Y entonces hice lo adecuado: ir a una cuchillería tradicional y preguntar al profesional, que es el que sabe.

Llevaba la idea de hacerme con un cuchillo de sierra, porque es que sirven para casi todo: pelar, trocear, dividir… y el cuchillero, que comprobó el tamaño de mis manos, me aconsejó este pequeño cuchillo.

El caso es que desde que llegó se ha convertido en el cortador más utilizado en nuestra cocina. Es manejable, eficaz, con hoja de sierra, es ligero y es fácil de localizar por el color de su mango.

Me consta que los chefs y cocineros profesionales cuentan siempre con un cuchillero de cabecera, que les suministra, mantiene y aconseja sobre los cuchillos más adecuados en tamaño y diseño, para sus diferentes funciones y según su estilo de cocina.

En fin, este cuchillo tan apañado es una de nuestras herramientas de confianza.

Y no olvidemos que un cuchillo bien afilado es mucho más seguro en la cocina que uno que no lo esté.

Solo tengo pendiente acomodarlo en un cajón más adecuado, el mismo que me van a instalar dentro de unos días en mi cocina. Ya lo contaré.