La revista Compra Maestra de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) del pasado mes de mayo dedicó un reportaje muy completo a la pasta alimenticia, con objeto –además de hablar de sus propiedades- de enumerar sus muchas variedades comercializadas. Aquí va un resumen del artículo.

PASTA DURA, PASTA FRESCA, RELLENA O SIN RELLENO es la primera clasificación, aunque se dan nombres y formas nuevas.

La fórmula de la pasta es muy simple: sémola de trigo duro y agua. Una vez hecha la mezcla, se introduce en los moldes para darle la forma y secarla. El trigo duro es mejor que el blando, por ser más resistente a la masticación y más fácil de moldear. La pasta de “calidad superior” es 100% de trigo duro y más cara.

Una vez hervida la pasta debe conservar su forma y no desmoronarse, sino estar firme para morder. El agua de cocción debe quedar libre de almidón. Y la pasta debe retener bien la salsa con la que se va a acompañar.

Por sus componentes, la pasta contiene gran cantidad de hidratos de carbono, sobre todo de almidón. Y en cuanto a proteína, el gluten es el que le da elasticidad. El contenido en fibra es variable, lleva fósforo, selenio y vitaminas. Se recomienda su consumo dos o tres veces por semana, en ración de 70 g de peso aproximado, y mejor en su versión integral.

Otra ventaja que tiene la pasta es que recalentada sigue estando rica, además de tener un mayor interés nutricional, ya que con la cocción el almidón se hace más digestivo. Se convierte así en un plato muy adecuado para llevar en fiambrera al colegio o al trabajo, hecho del día anterior.

Variedades: integral (cada vez más fácil de encontrar); con verduras (de colores, pero más colorante que nutricional); con huevo (aporta textura y valor nutricional);  negra (más gourmet que nutritiva), fresca (secado más corto, conservar en frío); rellena (menos hidratos y más posible interés en el relleno, según ingredientes); sin gluten (a partir de maíz y en nutrientes, similar a la pasta seca); de legumbres (interesante para celíacos); de arroz (notas cocina oriental, no varía nutricionalmente) .

LA PASTA AL DENTE, se debe al tiempo de cocción, tiene más ventajas nutricionales, parte del almidón no se hidrata, reforzando la masticación, con digestión más lenta y evitando picos de glucemia.

Hay que recordar que cuanto más gruesa sea la pasta, más tiempo de cocción necesita. Y que con una salsa casera es un plato de consumo frecuente, no tanto si se cocina con queso o beicon, que sería de consumo ocasional.