Una noche especial más, con la terraza del Espacio Quiñones llena hasta donde el Covid permitía. El caletero atardecer de sillas y sombrillas de vuelta ambienta el exterior, recordándonos que hay vida fuera de esta Asociación tan nuestra. Las mascarillas permanecen hasta la apertura del primer botellín de cerveza, volviendo después a su origen bucal.

El espectáculo del martes noche 10 de agosto traía la fama de su primera parte:  era la segunda parte de La Radio de nuestra vida. Un concierto de la elegante y acogedora Inma Márquez, que con la belleza de su voz rindió homenaje a su padre, el locutor Enrique Márquez, uno de los padres radiofónicos del siglo XX en las emisoras gaditanas. En la consola de locución, Belén Peralta, introduce los momentos del acto y comenta los recuerdos pasados.

Suenan los nombres: Enrique Treviño (con su hija María José en el escenario), Carmen Goya, Pepe Benítez, Isabel Sánchez, Guillermo Riol, Teo Vargas, Carlos Alarcón, Pepe Montes o Evaristo Cantero. Y otros como Javier Osuna, Juan Manzorro, Manoli Lemos… gente de antes y de ahora, todos ellos carismáticos, cuyas palabras nos trajeron confianza y veracidad.    

Se leyó el curriculum de la figura central del acto. Enrique Márquez: bachiller por Cádiz, periodista por Madrid, nacido en 1927, retransmisor del carnaval Fallero, de los desfiles cofrades, de múltiples eventos culturales, y corresponsal de Agencias mayoristas, cadenas de radio públicas y privadas, y Comisario de la Junta de Obras del Puerto de la Bahía de Cádiz. Distinguido por Cruz Roja y los equipos locales de fútbol (Cádiz y Balón). Un personaje brillante y amable de la comunicación gaditana.

Inma Márquez interpretó temas clásicos de la selección personal de su padre.  Suben al escenario hijos y nietos de Enrique Márquez. Todos cantan como una piña. Anécdotas de la familia y recuerdos de eventos radiofónicos.

Y yo pensé: ¿Es la radio una empresa que hace felices a sus trabajadores por definición? Sospecho que sí: muestra vocaciones y fidelidades incluso en tiempos difíciles. Teoría del perfil del locutor, cuando las ondas crean amistad entre el emisor y oyentes.

Chano Robles al piano, audios con anécdotas y recuerdos, canciones evocadoras, anuncios publicitarios de los sesenta que presenta Belén Peralta…y el coro de Julio Pardo con su director presente (que tanto cantó en la radio), con un tango que vino a aliviarnos el síndrome de abstinencia carnavalera por la pandemia.

Abrazos de hijos, amigos y conocidos de Enrique Márquez, el ruido playero exterior casi desaparece con la noche. Y yo acabo de capturar datos valiosos del pasado de Cádiz, el de su mejor radio con sus mejores locutores y técnicos, archivándolos con discreción en este hueco libre de 20 años en los que falté de aquí.

Yo también adoro la radio: ahora con móvil y bluetooth desayuno cada día creyéndome sus noticias. Hay voces a las que juras fidelidad.

Gracias a la Asociación y su directiva. Gracias a Inma Márquez y a todos los que estuvieron en ese acto aportando entusiasmo y generosidad.