Guisar el pollo tiene mil maneras y técnicas. Hace unos días vi una receta parecida en el libro “La Cocina de mi madre, gastronomía isleña”, de Antonio M. Alías. Con algunos cambios, me puse a preparar estas pechugas de pollo, que llevaron un sabor bastante tradicional y que estaban deliciosas. Todos los ingredientes los tenía disponibles en casa, incluso los guisantes, que compré, desgrané y congelé pues ya finalizaba la temporada.

Ingredientes: ¾ de pechuga de pollo, 1 cebolla pequeña, 3-4 ajitos, 1 pimiento de freír, 9-10 almendras crudas o un puñadito de piñones, chícharos (guisantes desgranados) 100 g, aove el necesario, sal, 1 copa de vino fino de Chiclana, agua, algunas hebras de azafrán, 1 cucharadita de pimentón dulce, 1 pizca de nuez moscada, 1 hoja de laurel.

En sartén con aove caliente, refreír la cebolla, los ajos y el pimiento todo picado fino. Ya pochados se ponen en el mortero agregando las almendras o piñones. Hacer el majado con sal.

En la olla poner el pollo limpio y troceado, (sin pieles), el aceite del refrito, el majado y el vino, rehogando unos minutos. Cubrir con agua y agregar el azafrán,  el pimentón, la moscada y la hoja de laurel, a fuego moderado hasta que esté todo tierno.