Es el título de un interesantísimo y ameno libro de investigación (Antropología de la alimentación) que escribió en 1996 la doctora Isabel González Turmo, publicado por el Área de Cultura del Ayuntamiento de Sevilla. Encontré la obra en una de mis visitas a las librerías de viejo y estoy encantada de tenerlo en mi biblioteca.

Fondas, Tabernas, Cafés (1863-1899) es una de las secciones de este estudio, que repasa la historia de la hostelería de Sevilla, con el protagonismo de nombres propios. También se adentra en el siglo XX, con una serie de establecimientos de restauración, algunos de ellos todavía vivos.

La Primera Guerra Mundial paralizó la vida del ocio en la ciudad, con la apertura de locales emblemáticos como la Real Venta de Antequera). Otro momento singular fue la Exposición de 1929 y los años difíciles de la guerra civil.

Los años 1940-1953 trajeron establecimientos clásicos que han llegado hasta nuestros días (Río Grande, Becerra, Jamaica, Robles y El Caserío).

Ya el periodo 1970-1995 trae el formato de catering para celebraciones, así como restaurantes famosos en Sevilla, como La Dorada, San Marco y Oriza.

Finaliza la obra con un análisis a los nuevos modelos de restauración, el perfil del propietario, el personal de hostelería, el suministro de alimentos y el tipo de clientes.

La investigación contenida en este libro –tal como indica la autora- ha sido posible no solo a fuentes documentales escritas, sino también a las aportaciones gráficas procedentes de colecciones particulares, de diferentes personajes sevillanos relacionados con la cultura, la comunicación o la restauración. Todo ello ha permitido tener un documento excepcional para entender la historia de la hostelería sevillana, su propia sociedad y todos los recursos humanos, materiales y sociales que han intervenido.