El viernes pasado, corriendo como siempre para llegar a tiempo a los sitios (por residencia compartida), acudí a la convocatoria de Alicia Domínguez para una lectura dramatizada de algunos capítulos de su último libro: “De memoria, perdón y otros conjuros”. Recitaron con el realismo de la vida misma Alicia y Koki Sánchez, mientras que el piano de Manu  Sánchez expresaba el fondo de las dramáticas narraciones leídas.

Ante todo decir que me sorprendió por desconocido el escenario: el jardín de la Biblioteca Adolfo Suárez, El excelente centro beduino que sólo había visitado en su interior con motivo de charlas, conferencias y exposiciones. Pero lo de este espacio al aire libre con paredes tapizadas de vegetal me transportó a un reservado muy especial.

Con todo el notable público sentado y en silenciosa espera, mucho antes de la hora señalada (algo está cambiando en Cádiz), presentó el evento Yolanda Vallejo, responsable de las Bibliotecas municipales gaditanas. A ella remití mi felicitación por la deliciosa puesta en escena.

Alicia y Koki, Koki y Alicia, recorrieron las letras de varias conversaciones del libro, se enfrascaron en las expresiones de los personajes, tan familiares ellos, y tan humanos, bondadosos y crueles a la vez.  Tan intensamente que las historias prendieron los parámetros tiempo y generaciones. Ambas actrices mostraron la toxicidad doméstica, la de cualquier pariente, que siempre la hay, repasando el árbol genealógico, sobre todo del lado femenino. En su libro todo se explica y se justifica, y todo genera injusto sufrimiento, a pesar de la libertad concedida a los personajes para declarar. Todo un psicoanálisis desde la  casapuerta hasta la cocina.

Incluso con un levante salvaje, pasamos un rato muy especial, sirviendo la aportación musical para distraernos de posibles conclusiones precipitadas de estos conjuros, antes de finalizar el acto. Desde el jardín, nos llevaron «del tirón» al centro del libro de Alicia.