La página diario de gastronomía publica una entrada muy oportuna, dando consejos sobre cómo evitar o al menos minimizar el desperdicio en las comidas de estos días, cosa a veces un tanto difícil, sobre todo si no planificamos las compras con un poco de dedicación.

En estas fiestas, según estimaciones, el consumo en general aumenta un 20% en los hogares. Pues resulta que en alimentación el gasto puede triplicarse, lo que generará sin duda un gran volumen de residuos, alrededor de un 30% de la comida preparada o servida.

El reportaje señala además la app contra el desperdicio de alimentos la página “Too Good To Go”, que llama la atención sobre lo inadmisible del despilfarro en estos días, y que debería servir para crear una mayor conciencia y responsabilidad sobre el aprovechamiento en el consumo.

Y estos son los cambios sencillos en nuestros hábitos en estas fiestas concretamente, que también servirán par ahorrar dinero y cuidar el medioambiente:

Diseñar el menú, según el número de comensales, y así comprar.

Planificar la compra. Ver lo que tenemos y lo que necesitamos realmente.

 ‘Si no te gusta, no lo compres’. Pensar antes de comprar.

Organizar la nevera y la despensa. Ver el estado de nuestras existencias y su caducidad.

No improvisar. Ajustar los ingredientes a las recetas que vamos a elaborar.

Ajustar las raciones. Poner lo justo en el plato, aunque luego se repita.

Conservar y reaprovechar. Guardar en fiambreras herméticas y en frío o en congelación para más adelante, o reaprovechar en cocina.

 Y además, el Centro Universitario de Formación e Investigación en Turismo, Hostelería y Gastronomía, da algunas indicaciones más:

No fijarnos solo en la apariencia del alimento.

Planificar los menús, calculando las cantidades exactas según comensales.

Todo se puede aprovechar, por ejemplo el pescado o la carne.

La cocina tradicional como inspiración: croquetas, sopas, cremas o las ensaladas, representan una segunda oportunidad.

Cocinar con consciencia: productos de proximidad y temporada.