La ganadería ecológica es una aliada discreta frente al fuego. Así subtitula la Asociación profesional española de la producción ecológica, ECOVALIA, su reciente nota de prensa. Además de expresar su apoyo y solidaridad a todos los afectados por los graves incendios forestales registrados en distintos puntos del país en las últimas semanas, subraya que la producción ganadera ecológica se basa en un modelo ligado al territorio, dónde el aprovechamiento sostenible de los pastos favorece la conservación de la biodiversidad, mejora la fertilidad del suelo y contribuye al mantenimiento de ecosistemas de alto valor natural, como dehesas y montes mediterráneos.
Frente a los numerosos incendios forestales de los últimos años, con miles de hectáreas arrasadas y un impacto devastador sobre el medio rural, Ecovalia recuerda que la prevención comienza mucho antes de que aparezcan las llamas.
Y la ganadería ecológica extensiva desempeña un papel tan discreto como imprescindible: mantener vivo el territorio y reducir el combustible vegetal que alimenta los grandes incendios, pastoreando 365 días al año.
Por otro lado, los ganaderos y los pastores saben qué pastos hay que eliminar en invierno, para que no sean combustible en verano. Un conocimiento que permite la fijación de población rural.
En suma, el pastoreo ecológico actúa como un auténtico cortafuegos natural. Ovejas, cabras y vacas eliminan continuamente la vegetación herbácea y arbustiva, reduciendo la acumulación de biomasa seca que propaga rápidamente el fuego. Y es que en dónde pasta el ganado existe un paisaje más diverso, con menor continuidad de combustible y más capacidad para frenar el avance de las llamas.
La producción ganadera ecológica es un modo de producir alimentos que, genera actividad económica y fija población en el medio rural, prestando servicios ambientales esenciales para toda la sociedad.
El pasado 7 de julio, la Comisión Europea presentó la nueva Estrategia de la UE sobre la Ganadería para garantizar que el sector siga siendo competitivo, resiliente y sostenible, con cinco puntos: a) reforzar la capacidad del sector; b) mejorar su competitividad; c) reducir su huella climática y ambiental; d) mantener su contribución a las economías rurales y a la conservación del paisaje; y e) convertir el bienestar animal en un elemento diferenciador de la producción ganadera.
La desaparición progresiva de la ganadería extensiva en numerosas comarcas ha supuesto también el abandono de una herramienta tradicional de gestión del territorio. Sin los rebaños, la vegetación crece sin control, aumenta la carga de combustible y los incendios encuentran unas condiciones mucho más favorables para alcanzar grandes dimensiones. Cada explotación ganadera que desaparece es también una oportunidad perdida para prevenir futuros incendios. Se trata de gestionar el paisaje durante todo el año.
Con este modelo, se invierte en biodiversidad, desarrollo rural y prevención.
Fuente: nota de prensa de ECOVALIA.









