Aunque ya en 2014 le dediqué una entrada, vuelvo a hablar de mi monumento favorito en Cádiz, una vez me he atrevido a adoptarlo, dentro de la campaña “Una persona, un monumento”, organizada en la página de Facebook  y cuyos miembros se comprometen a vigilar un elemento patrimonial determinado de Cádiz, denunciando posibles agresiones al mismo, vigilando sus condiciones de conservación y el uso adecuado en su disfrute. Es hacer de tutor en formato ciudadano de base.

Varias veces lo he visitado y cada vez me seduce más. Tal vez sea su pasado, sus circunstancias o el misterio que lo envolvía en mis años jóvenes cuando en casa se hablaba de él. Afortunadamente, conservo un folleto editado en 1996 por la extinta Caja San Fernando de Sevilla y Jerez, con textos del fallecido Pablo Antón Solé, con una gran calidad gráfica.

Orígenes históricos: el templo está situado en la céntrica calle Rosario junto a la parroquia del mismo nombre. Se compone de una capilla subterránea (dedicada a la meditación) y de otra planta, oratorio consagrado al Santísimo Sacramento. Tiene estilo clasicista o neoclásico en su arquitectura, con gran riqueza artística en esculturas y pinturas en sus capillas. También son valiosos los objetos sagrados de su sacristía. El templo es único. Se bendijo el 31 de marzo de 1796. Y, según los expertos, se conserva sin haber sufrido modificaciones.

Siempre que algún turista o visitante me pregunta por cosas que ver en Cádiz, le recomiendo que visiten la Santa Cueva de Cádiz, porque es un reflejo de nuestro siglo XVIII. Para mí es una visita obligatoria en nuestra ciudad.

Enlazo esta dirección con el horario de visitas: 

 

 

Fuente: publicación de la Caja San Fernando de Sevilla y Jerez, con textos de Pablo Antón Solé, 1996.