Hace pocos días compartí de nuevo una imagen ya repetida en mis redes, la de un platito de papas aliñás, una tapita, lo mínimo que se despacha. Concretamente correspondían al Restaurante Sopranis, en Cádiz, uno de los sitios que mejor preparan esta receta tan gaditana. Hoy quiero hacer un llamamiento a todos los establecimientos hosteleros de buena voluntad para que lo tengan siempre como un entrante gratis o al coste, como una tapa de bienvenida y carta de presentación de Cádiz. Y tengo mis razones.

Las papas aliñás no son un plato residual o marginal: todo lo contrario. Y si lo son, es que no se han hecho con sus mejores avíos. Las papas deberían ser de Sanlúcar o Chipiona o Conil, que para eso tienen su pedigrí en la provincia, con el menor desplazamiento hasta el consumidor; las cebolletas frescas –mejor las rojas- vienen de Conil o de Sanlúcar y están de lujo en cualquier aliño; por no hablar del perejil picado fresco, una bendición que añadir al sabor y a la presentación.

Y en cuanto a la vinagreta obligada, casi no es necesario señalar a una de  nuestras mejores insignias gastronómicas: el vinagre de Jerez (ahora considerado una joya gastronómica), el aceite de oliva virgen extra, de la D.O. Sierra de Cádiz,  y para rematar con una sal gorda de la salina de San Vicente, en San Fernando o de Iptuci, en el interior.

El resultado puede ser espectacular: frescura, sabor, placer, plato de fácil conservación, y, en suma, un escaparate de positivos sabores gaditanos, que transmiten inmediatamente.

Para colmo es una elaboración sencilla, sin complicaciones y muy ajustada de precio. Y digo yo: ¿por qué no se pone en el mostrador junto a la cerveza o el vino de bienvenida?. ¿No sería la mejor recepción al cliente de aquí o de fuera?.

Papas aliñás, un clásico a revalorizar, una receta de la provincia para todos los paladares, que viaja por ella con desparpajo. Papas aliñás, un plato para hacer amigos y recordar sus magníficos ingredientes de la tierra, las bodegas, los olivos y las salinas gaditanos. No se puede pedir más.

Yo lo propongo. Ya sé que es dar más trabajo al bar y que no es lo mismo que poner un platito de aceitunas que ya vienen listas. Pero nuestras papas aliñás no deberían perderse. Además, si no nos pasamos en el aceite, tienen la mitad de calorías de las patatas fritas.