Se trata de una marca de cerveza nuestra, fabricada en el casco antiguo de Cádiz, y no me importa hacerle publicidad. La imagen recoge el momento previo al primer trago en vaso de cristal -un bokc como decíamos aquí antes- con cerveza de barril, riquísima, degustando lentamente cada sorbo fresquito. En ese momento deseé parar el tiempo de una mañana de sábado, con un sol todavía soportable, que por las esquinas recibía el alivio de los soplos del tímido poniente. 

Llevaba como siempre el carrito de mi compra, lo aparqué como pude en el rincón del puesto de Gadesbeer, el de las cervezas del mundo. No tenía con quien hablar, Ricardo no daba abasto en su quiosco, la gente no paraba de llegar y pedir cerveza. Pero aquel lugar que ocupé me sirvió para observar, mirar, analizar y contemplar un mundo de fin de semana, donde la gastronomía servía de pretexto para reunirse, hablar, mirarse e incluso cogerse de la mano….

Una señora con su pañuelo vestidor de quimioterapias en la cabeza, gente con chanclas que incluso las llevaban bien, jubilados-jubilados que se aman todavía mirándose a los ojos, madrileños que opinan de todo, gente que devuelve los vasos (¡¡!!) al puesto, pescaderos y carniceros que siguen vendiendo, fruterías que pesan plátanos, picotas, melones, brevas, y todos los productos de temporada, y la niña mayor con síndrome de Down que recibe al sol sentada en el banco de madera mientras su madre compra….el mercado gana y así ganamos todos. Está bien que siga habiendo vida en el mismo sitio, después de 175 años.

Por un momento en este espacio la vida se mezcla, gente de todas las clases sociales, de todo tipo de mileurismos, ERES, prejubilaciones, cruceros, tacones altos, elegantes gafas de sol, ….todos están allí. Miran, se informan, observan, aprenden…..¡este mercado es especial! ¡qué pena no haberlo dicho antes!

Al otro lado, la otra parte contratante, los que sirven y están trabajando para que ellos disfruten, ya tienen nombre, que no es el de su rótulo: son Josefina, Ricardo, Mauricio, Margarita, Yolanda, Jorge, Lula, Ani, Fernando, Paco…..todos ellos han puesto en valor su oficio desde el momento en que su producto es ofrecido con las verdades por delante: que traducido resulta, hecho a base de mucho trabajo y profesionalidad. No hay más secretos.

Al final, fueron dos Maier bebidas con parsimonia, mientras alrededor un mundo comercial y social seguía funcionando, seguía expresándose y seguía pidiendo más vida. El mundo es de los que quieren vivir y luchar, con decencia, con profesionalidad, o sea, con pasión ordenada. 

Yo con estas cervezas he brindado por todos ellos, vendedores y clientes, los de dentro y los de fuera.