Me gusta contar cosas en el blog. Y a veces se me pasan las noticias porque no he podido estar allí, o porque aunque estuve no encontré el sitio adecuado desde donde contemplar el evento, con lo que dificílmente puedo describir luego las cosas con cierta fidelidad. Pero bueno, aquí van algunas cosillas que han ocurrido en Cádiz últimamente y de las que tengo poca información.

El buque escuela Juan Sebastián Elcano regresó a casa. Fue en la mañana del pasado lunes 20 de julio. Antes de dirigirse a los astilleros de La Carraca para su mantenimiento, permaneció en el muelle de Cádiz tres días, como acostumbra, para permitir las visitas a bordo del público. No pudimos estar. Éste ha sido su LXXX crucero de instrucción, con una duración de siete meses y una dotación de 190 personas. Sigo pendiente de entrevistar al cocinero.

El viernes 24, en el barrio de la Viña de Cádiz, tuvo lugar la I Chicharronada, en la calle Pericón de Cádiz, antes llamada San Bernardo. El Bar Abanico del Arte repartió gratis unos 100 kilos de chicharrones realizados al estilo de Paterna, por la empresa Sabores de Paterna, acompañados de cerveza fría y un espectáculo de Carnaval, flamenco y humor. Se trata por un lado de contribuir a animar el verano, atrayendo al público a la zona, y de dar a conocer un producto tan tradicional de nuestra provincia. Los chicharrones se prepararon ese mismo día, siendo trasladados a Cádiz para su distribución y consumo, presentados en un tradicional cucurucho de papel de estrasa.

Me han dicho buenas fuentes (mi amigo Mariano) que en el bar Abanico del Arte se come y tapea bastante bien. Este establecimiento tiene por objetivo recuperar los platos de toda la vida, como las albóndigas en salsa, gambas al ajillo, papas aliñás o pescado frito. En cuanto a los chicharrones y la empresa Sabores de Paterna que los comercializa, podéis consultar

aquí. Comer chicharrones es pecar contra la dieta, aunque eso sí, de una manera natural y sin aditivos, que también es importante.


Y tengo que contar también que el día de la chicharronada vimos -en una calle de La Viña también- a una pareja bajarse de una magnífica limousina. Este tipo de vehículo no es nada corriente, y menos en aquel barrio, la verdad. Que una tarde subimos en el ascensor de casa con un Hare Krishna. (aquí en Cádiz nunca se sabe si se trata de alguien auténtico o pertenece a alguna agrupación de carnaval) y, por último, contar que ya tengo renovado mi carnet del Cádiz CF para la próxima temporada, que promete ser muy entretenida.

Bueno, más vale tarde que nunca, el caso es contarlo….