O restaurante, de nuestros favoritos y frecuentes, claro. Aquel en el que hemos sido felices probando sus platos, cambiado impresiones con el dueño, el jefe de cocina o el camarero, que con el tiempo ya nos llamaban por nuestro nombre. Creíamos que eran inmortales, pero la jubilación también existe en la hostelería.
Eso me ha pasado hace días con la Taberna El Embrujo, en San Fernando, Cádiz. Tengo en este blog varias crónicas de nuestros pasos por ella, tanto al mediodía como por la noche, y siempre fueron positivas. Y ahora su propietario, Carlos Pérez Figuier ha decidido echar el cerrojo, que ya le toca, tras casi 20 años de profesión.
Era una taberna en el mejor y más digno sentido de la palabra, en su más amplia y solvente expresión. Buenos vinos y de la provincia, buen servicio, brillo en su mostrador y en sus vitrinas, y una cocina ejemplar. Pistos, revueltos, guisos clásicos, albóndigas en salsa con PX, croquetas sublimes, etc., El Embrujo siempre fue un lugar de encuentro y disfrute garantizado por su buen producto y su mejor elaboración.
Jubilación, traslado, crisis económica del entorno o simplemente poca rentabilidad o mala definición. Son diversos los motivos por los que se decide acabar la actividad de un establecimiento hostelero. Pero en algunas ocasiones como ésta, supone un pequeño y gran disgusto para nosotros. Y luego toca pensar en quien tomará el relevo del lugar (o no) y cómo será su cocina.
En los 20 años de este blog (que se dice pronto), puedo enumerar algunos bares y restaurantes que cerraron por diversas causas, y que fueron nuestras referencias: Palo Cortao (calidad, Sevilla), Casa Castillo (Cádiz, impresionante cocina casera), Los Esteros (Puerto Real, Cádiz, gran producto), Bar y Restaurante Sopranis (Cádiz, dónde quedaron muchos recuerdos), Puerto Escondido (El Puerto de Santa María, un gran cocinero), Foodie Cádiz (Cádiz, el descubrimiento), Rayuela (Cádiz, especial), Tempus Fugit (Cádiz, cocina brillante), El Lucero del Muelle (Cádiz, con la cocinera Lole Hedrera), El Gato del Cura (Sevilla, calidad), Rosario Uno (Cádiz, con Sánchez Marabot), DMercao (Sevilla), Garage Bistrobar, (Cádiz, calidad en El Pópulo), Acanthum (Huelva, genial), La Bodequita Ramírez (Huelva, punto de encuentro), Valvatida (Vejer, Cádiz, qué gran cocina), incluso El Tinoco (Puerta Tierra, Cádiz, y su tapeo) y estoy segura de que me faltarán algunos, que seguramente seguirán con el mismo nombre pero no con la misma calidad…
En fín, sitios que ya no existen, y en los que disfrutamos de la comida y también de su amistad.
Afortunadamente quedan todavía muchos de nuestra lista de favoritos.
Muchas gracias, Carlos Pérez por tu buen hacer durante tantos años!.









