Tengo claro (porque lo aprendí) que salvo los garbanzos, todas las legumbres y también el arroz deben ser complementadas con alguna proteína. Por ello decidí preparar estas riquísimas judías verdinas con bacalao desmigado, que siempre tengo en casa. Me salieron unos cuatro o cinco platos además congelables.

Ingredientes: 250 g de judías verdinas, 1 diente de ajo, 1 puerro grande, 2 zanahorias medianas, 1 tomate grande maduro, ½ pimiento rojo tipo California, 1 litro de caldo de pescado y verduras casero, 1 cucharada de pimentón dulce y aove, y 300 g de bacalao desalado.

Remojar las verdinas durante la noche anterior. Desalar el bacalao en agua durante unas 24 horas cambiando una vez el agua. Escurrir y secar el bacalao.

Cocer las verdinas hora y media en el caldo caliente, “asustándolas” tres veces con agua fría, y siempre a fuego medio.

Pelar y picar el ajo, el puerro, el tomate y el pimiento, y sofreír todo poco a poco en una cazuela con aceite, durante unos minutos, sin que se quemen. Pelar y trocear las zanahorias.

Pasar el sofrito anterior por la batidora y añadirlo a las verdinas cuando estén tiernas, remover. Añadir las zanahorias troceadas y el pimentón.  Agregar el bacalao troceado tamaño bocado en los últimos quince-veinte minutos y corregir de sal el guiso.

Servir.