El orden de los factores no alteró el producto, un buen producto, claro. La variable externa –y deseada- lluvia, insistió sabiéndose necesaria en campos y embalses. Así que, el paseo callejero anual de estos “vividores de Cádiz” se sometió a un “plan B” bien diseñado, que no restó entusiasmo de los asistentes a lo que es la principal actividad de la Asociación de Amigos de Quiñones.

El alcalde nos ofreció refugio de lujo, el Salón Regio municipal, la concejala de cultura nos saludó oficialmente, y un público que escuchaba atento las intervenciones en prosa y en verso de un escritor carismático que sobrepasó al escritor, multipersonaje gaditano.

En el Ayuntamiento, cuatro etapas del itinerario a imaginarse desde los sillones de terciopelo: barrio de Santa María, el flamenco y el muelle, sabiduría e inicios laborales de Quiñones; el Pay-Pay de Cantueso y la Legionaria; la Catedral, en el patio trasero del limonero, con Pedro Hidalgo; y los comentarios de Mariela Quiñones Consolani, sobre la casa de la calle Sacramento, con la infancia del hiperactivo niño Quiñones, lógico multipersonaje adulto. Y canción para Chiclana con música ambulante, como nosotros.

Nada de internet, retirando cortinajes de la ventana, la lluvia parece haber parado un poco, así que otra etapa, ésta ya in situ: la Plaza de las Flores y el Bar Andalucía, despacho hostelero que fue de Fernando Quiñones, y el proceso de Alcances, otro de sus grandes logros. Aquí, copa de vino generoso para compensar la humedad climática.

El cercano local del Club de Empleados Municipales viene genial para otra parada: el mercado (aquí intervine yo, aludiendo al marketing que de él hizo nuestro escritor, hay que seguir su ejemplo) y los desayunos en el Bar La Marina, tortas de aceite incluidas. De nuevo Mariela en micro, para hablar del personaje que da nombre a la calle del último domicilio de Fernando, la niña Rosario Cepeda, ilustrada en malos tiempos para la mujer. Se alude a aquella cabecera local que fue La Hoja del Lunes, inicio de muchos profesionales del periodismo, incluyendo a Quiñones.

Cercana la actual y provisional sede quiñonera, Ancha, 16, allí, hablan las bibliotecas gaditanas por su responsable Yolanda Vallejo Márquez, de los libros donados por Quiñones en su día de autores principiantes, y hoy consagrados. Alberto Romero Ferrer sienta cátedra sobre la obra literaria de nuestro maestro.

Y próximo ya al horario de cierre, la Librería Manuel de Falla esperaba al grupo, con su escaparate dedicado al escritor, un año más, que será el último con Juan Manuel Fernández, que en breve se jubila el primer aliado incorporado a la causa quiñonera, con sus libros y recuerdos personales con el autor.

Otro lugar de culto, el bar La Parra de Veedor, nos muestra la idiosincrasia de Hortensia Romero y su mundo proscrito y humano, junto al del espectáculo nocturno tolerado en aquellos años oscuros.

Menciones al carnaval y la Universidad de Cádiz, que en la Facultad de Medicina acogió muchas conferencias del autor en sus cursos de verano, cuando aún dependíamos del distrito sevillano.

Final de trayecto en la Peña Juanito Villar, junto a nuestro Espacio ahora en obras, papas con chocos colectivas. Palabras de agradecimiento y algunos versos y entradillas. El Testigo, monólogo flamenco y de pensamiento.

Y ofrenda –coliflor y mojarritas en bandeja- a los pies de la estatua quiñonera y foto de familia, ya sin lluvia.

Y lectura del manifiesto por Blanca Flores, presidenta ahora en la reserva activa, documento que, en lugar de anuncio, hizo de crónica final de comunicación. Producto terminado, redondo de principio a fin.

Una XIV Ruta con nuevo presidente, Ricardo Carpintero Gonzalez, y un equipo antiguo de probada solvencia: Desi, Águeda, Marga, Inma, Eulogio, Carlos y Carmen, Paco, Marieta, José María, Juanlu… personas en el punto exacto de maduración, con talento y generosidad, junto a otros tantos colaboradores entregados para esta causa tan gaditana.

Larga vida a la Ruta, que ya ha parido muchas vidas en estos 14 años, a los 25 de la muerte física de Fernando Quiñones.