El pasado lunes asistimos en la Casa de la Provincia a la charla con la que se abrió el Año del AOVE de Sevilla, designado por la Academia Sevillana de Gastronomía y Turismo. La ponente, Rosa Vañó, fue presentada por el presidente de la Academia, Julio Moreno Ventas.

La señora Vañó es miembro de la Real Academia de Gastronomía, fue presidenta de la Academia Andaluza de Gastronomía, y es cofundadora de la marca Castillo de Canena. El salón se llenó con autoridades regionales y locales, empresarios del mundo del olivar y miembros de la Academia.

Moreno Ventas enumeró los fuertes argumentos que justifican dedicar el año 2024 al AOVE de Sevilla: razones históricas, culturales, económicas, patrimoniales y por supuesto gastronómicas, a las que hay que sumar la difícil situación que vive el sector a consecuencia de la sequía que estamos padeciendo.

Y para presentar a la señora Vañó, Moreno destacó su paso como ejecutiva en una multinacional, lo que le aporta el conocimiento de los mercados internacionales, asumiendo desde 2003 la herencia familiar olivarera desde 1780, y fundando la marca de aceite de oliva virgen extra “Premium” Castillo de Canena. El producto fue distinguido en múltiples ocasiones por el Comité Oleicola Internacional, y hoy está presente en 60 países. La señora Vañó fue premiada como Mujer Empresaria en 2008.

Comenzó la conferencia aludiendo a la dura situación por el cambio climático, latente en el olivar sevillano, junto al papel del río como nexo de unión para Sevilla, Córdoba y Jaén. Las variedades de la provincia en sus 7 comarcas son hojiblanca, manzanilla, gordal (para aceituna de mesa) y pico limón, una variedad muy sevillana. La provincia cuenta con importantes cooperativas e importantes envasadoras.

Desde su experiencia en su propia firma, Vañó analizó las opciones que sopesó entre crear marca propia en una gestión de alta gama o practicar la venta a granel, con el componente emocional como reto de los aceites de personalidad.

Desde el punto de vista de la comunicación, se centró en la necesidad de mostrar las propias fortalezas e historia, en un entorno de gran complejidad para crear una marca, con 1.800 almazaras y 60 millones de olivos. En España las marcas tienen estructura piramidal, en cuya base está el aceite de oliva con alta demanda, y en la cúspide el aove. Destacó la obligación de emplear un marketing basado en el valor de la marca diferenciada.

Para la decisión de venta, hay que buscar posicionamiento único en el mercado de AOVES, Premium, con tradición, sostenibilidad (término mal usado), innovación y excelencia. Mejor con la agricultura regenerativa, más allá de la ecológica, de producción integrada o biodinámica, e innovación con nuevas experiencias gastronómicas. Y usar el aove para todo.

Sobre la estrategia, comentó el desarrollo de la marca, su validación y reconocimiento internacional. Citó la importancia del dossier de prensa.

Y para lo tocante a la estructura financiera, la necesidad de fijar distintos precios para consumidor, tienda o importador, y no trabajar con venta a pérdidas.

A varias preguntas del público, Rosa Vañó reafirmó su confianza en el futuro del a.o.v.e. por su potencial gastronómico, estando convencida de que veremos bajar su precio, confiando en el empleo de las nuevas tecnologías en el uso eficiente del agua en el olivar, y en la lucha contra el CO2.