Pasaron las fiestas navideñas y dediqué una mañana a visitar algunas librerías de Sevilla y Cádiz. Estos días de diciembre-enero son los mejores para la venta de libros. Pero también es cierto que en los últimos meses ha cerrado alguna que otra librería, concretamente en Sevilla, lo que hizo decidirme a buscar un par de tiendas para intentar depositar mi colección. Y así lo hice.

Además de la Librería Casa Tomada (c/Muro de los Navarros), en dónde desde hace tiempo tienen mis cinco libros, cuento con otras tres librerías en Sevilla.

En la Librería Padilla (calle Trajano), antigua y famosa del centro, accedí a través de mis buenos contactos en la ciudad. Allí dejé un juego completo de mis cinco recetarios. Por cierto, amabilidad y eficacia.

Y también en una librería de perfil muy diferente, más romántico, en la Plaza del Pelícano, junto a Santa Lucía. Se llama Quilombo, y vende libros antiguos y de ocasión, además de obras de autoedición o de pequeñas editoriales. Allí igualmente fui muy bien acogida, depositando mi colección.

Y por colocarnos en barrios alejados y no por ello menos interesantes por su evolución, depositamos también nuestra colección en La Traviesa de Changai, una librería moderna en la parte nueva del barrio de San Jerónimo.

Por otro lado, tras los recuentos de rigor, vamos constatando en estos días que empiezan a disminuir las existencias de nuestros libros más antiguos –Los martes, pescao; y Los Miércoles, legumbres. Es decir, la venta continúa de modo constante y regular. Al fin y al cabo, hemos auto editado un total de 2.000 libros de cocina, incluyendo los publicados en 2022 (Los Lunes, lentejas. El mejor comienzo, reedición total del primero; y Los Viernes, arroz o pasta, el último de todos).

Una colección de libros de andar por casa, encuadernados con gusanillo para su mejor manejo, con recetas hechas por nosotros, para formar un menú semanal al que acogerse, a modo de sugerencia, siempre mirando por la facilidad de cocinar y sobre todo por la salud.