El programa Saber Vivir de rtve1 dedicó su edición de 10 de diciembre a hablar de la sensación de culpa que podemos tener cuando incumplimos las dietas autoimpuestas o no, casi siempre inventadas. Se trata de sensaciones que enturbian nuestra relación con la comida y dificultan conseguir los objetivos de adelgazar, por ejemplo.

El programa contó con Melissa Chang, autora del libro “Come sin culpa”, y con la dietista Elisabeth Clapés, que analizaron esta situación.

Resume el programa que para “romper esa culpabilidad tenemos que rechazar toda esa cultura de dieta, esas reglas alimentarias que nos llevan  a sentimientos de culpabilidad, castigo y falta de fuerza de voluntad”.

Tras rechazar esa mentalidad de dieta, lo siguiente será conectar con las señales fisiológicas que el cuerpo nos transmite (hambre, saciedad…), que sirven para medir la satisfacción, una sensación que en periodos de dieta se disfrazan y esconden nuestros deseos alimenticios, que son por puro placer.

También resalta el guion del programa que es necesario alejarse del objetivo de tener un cuerpo perfecto, para escucharnos y traducir lo que el cuerpo nos está diciendo en forma de señales. Son las claves para disfrutar de la comida, sin culpa por comer más de lo normal, o del perjuicio que produce no comer esos alimentos “prohibidos” en lugar de comerlos. Y recuerda que cada uno tiene una predisposición genética reflejada en su figura, que lo determina en un 20-25% como causa, más allá de un llamado «peso de ajuste», de 1 a 5 kg.

No hay que olvidar que alimentarnos tiene un gran componente de placer, algo que es beneficioso para nuestra autoestima y salud mental.

En cuanto al libro de Melissa Chang, “Come sin culpa”, aún no lo tengo en casa, pero creo que el objetivo marcado es interesante. Eso de vivir en constante dieta no me parece saludable para la mente ni para el cuerpo. No obstante, son muchas las circunstancias a estudiar, porque comer bien –o sano- es un buen objetivo para observar siempre en nuestra alimentación, eso sí, con la conciencia de lo que hacemos.

Y, por supuesto el programa insiste en la importancia de aprender a cocinar y practicar de forma sistemática.

 

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