Acabo de ver en el Telediario una noticia dedicada a la ortorexia: un trastorno del comportamiento alimentario que al parecer va creciendo entre la población en los últimos años. Es la obsesión por comer alimentos de calidad (real o supuesta), al elegirlos y prepararlos.

Dos afectadas por la ortorexia han hablado de sus costumbres alimenticias y de su obsesión, que poco a poco se ha ido volviendo insuperable. Y han salido también algunos de los platos que se preparan estas personas: verduras crudas (eso he visto) y frutas. Al final, las raciones son eso: presentaciones multicolores sin cocinar que parecen definir lo que es comer sano.

También en la cafetería de mi gimnasio veo imágenes de menús animando a comer sano, a base de platos crudos de verduras, algún embutido “light” y poco más. De pena, vamos. En ningún caso veo comida caliente, un guiso, unas legumbres cocinadas con verduras, o un arroz bien hecho. Y por supuesto, tampoco un buen pescado o una carne decente.

Es el tiempo de las recetas preparadas a base de ingredientes montados casi con un objetivo estético, sin elaborar, a veces cocidas, con una monotonía preocupante. Pero puede más la obsesión que el sufrimiento rutinario de comer casi siempre lo mismo. Y la industria especializada también está influyendo en esta oferta, no hay más que recorrer los lineales de los super.

Comer alimentos sanos como solución excluyente y obsesiva, va contra los principios de la gastronomía, y, por supuesto, de la propia tarea de cocinar, que significa manipular, combinar, probar, compensar, equilibrar e incluso arriesgarse…. Y añadir los ingredientes más apropiados para crear sabores nuevos y agradables. Todo ello puede hacerse también desde la búsqueda de la calidad de la comida. 

Al final, la ortorexia es un trastorno más de la alimentación, por cierto incluso respetada o valorada, pero de un perfil pobre desde el punto de vista de la nutrición, además de peligroso para la salud.

Siempre digo que cocinar es la respuesta a casi todo, incluso para mejorar el mundo en que vivimos. Pero eso es trabajar y emplear tiempo y se busca la satisfacción rápida y momentánea. La alimentación tiene por desgracia una vertiente económica que no contempla esta labor, sino vender productos preparados. 

Afortunadamente hay tratamientos y terapias para esta adicción. 

(La imagen es de internet)