Estábamos en 2012, y se cumplían 200 años de la proclamación de nuestra Constitución De Cádiz. El domingo 18 de marzo tuvimos en la ciudad la celebración institucional (los reyes, presidente del gobierno, vicepresidenta, varios ministros, presidentes del Congreso y el Senado y el pleno del Tribunal Constitucional, presidente autonómico, autoridades militares, miembros de la oposición, cargos consulares y… algunas banderas republicanas). Todos en Cádiz. 

Al día siguiente, el 19, día de autos, desfile cívico tal como en 1812, es decir, desde la iglesia del Carmen hasta el Oratorio de San Felipe Neri. Mañana luminosa, concentración de los grupos de recreación histórica en el Baluarte de la Candelaria. En ellos, mujeres, niños y pocos hombres (iban de diputados, aparte). Marcha precedida de la unidad de música, batallón de milicias nacionales, voluntarios distinguidos de Cádiz, voluntarios de la Segunda Aguada, artilleros de Puntales, Guardia Salinera de San Fernando y Asociación Histórica Torrijos de Alhaurín de la Torre (Málaga). Bonitos uniformes y bonitos encajes en los vestidos.

Gritos a favor de las milicias, a la nación, incluso al peor rey de nuestra historia, Fernando VII. Pero fue un bicentenario feliz. Todos los medios pendientes de Cádiz, grandes medidas de seguridad. Regreso al mejor doce, aunque luego se truncara en “caenas” burocráticas y políticas. Tuvimos que esperar a que finalizara el solemne “Te Deum” de acción de gracias, como entonces, por la promulgación de la Carta Magna. Los soldados no pueden entrar al templo por portar armas y el pueblo tampoco (en este caso porque no llevábamos invitación). Pero la calle fue nuestra.

Viento del norte, fondo musical de “La marcha de Cádiz”. Me gusta mi ciudad, me gusta su olor, me gusta ver y tocar su piedra ostionera. La Alameda lucía como nunca, y yo disfruté vestida como la madre de mi tatarabuelo, Carmen Toscano Cavana (1767-1843). 

Inolvidable la mañana de aquel 19 de marzo de 2012. Al Ayuntamiento actual no le gustan estos desfiles, los trajes están guardados y olvidados, y el mío también. La recreación histórica tiene su belleza y nos sirve para recordar nuestro pasado, con sus luces y sus sombras… y se cumplen 10 años de aquello, contado también en mi blog. 

LA MARCHA DE CÁDIZ