Con esto de la pandemia, es conveniente visitar los bares conocidos, para comprobar si han tenido que cerrar, limitar horarios o han podido sobrevivir  aunque sea a duras penas. Nos alegró mucho comprobar el caso de El gato del Cura, en el barrio sevillano de San Bernardo, un sitio especial.

Este bar-restaurante continúa con su original carta y además ha logrado instalar una terraza en la calle con varias mesitas, algo que necesitaba como un soplo de aire fresco, nunca mejor dicho, para poder funcionar con desahogo.

El establecimiento es pequeño pero decorado con cariño. Tiene una pequeña barra (ahora prohibida) y un salón con pocas mesas. La reciente terraza es sin duda una ventaja, pues los exteriores dan seguridad a los clientes. Son tiempos difíciles para la hostelería.  

Aunque no es la primera vez que hablamos de este sitio, está gestionado por la pareja gaditana formada por Isaías e Irene, en sala y en cocina respectivamente, con unos platos modernos pero originales que suelen cambiarse con frecuencia.

Nuestra visita fue solo un tapeo discreto nocturno para dos personas: las croquetas caseras de pollo al curry, riquísimas.  

La ensaladilla de gambas al ajillo, tiene un toque de mar muy interesante, la pedimos para compartir.

Probamos también una almendrita (choco pequeño) frita con un alioli que nos encantó.

Y como plato original y fuera de carta, el salmorejo de naranja con bacalao y aceitunas negras picadas. Para recomendar.

Otros platos de la carta son: pincho de solomillo en salsa de ostras, verduras en tempura, pulpo a la brasa, wok de tallarines con pollo teriyaqui, risotto de gambón, carrillada de vaca a baja temperatura con vermut, dátiles y avellanas, pluma ibérica de bellota, etc., Y en el apartado de postres: coulant casero de chocolate con helado de nata y galletas; torrija con pan brioche, helado de vainilla, crema de turrón y almendra, entre otros.

El Gato del Cura tiene un servicio amable, dentro de un local de pequeño formato y familiar, pero la cocina lleva unos interesantes toques, sobre todo en las hamburguesas de retinto y en los postres, que son de elaboración propia.

Desde aquí nuestro reconocimiento a los hosteleros por su lucha por salir adelante pese a la pandemia. Por nuestra parte, seguimos con la estrategia de llegar muy pronto a los bares, cuando aún no ha llegado el grueso de la clientela y estamos prácticamente solos. También buscamos seguridad.