El pasado 31 de julio abrió al público tras una larga, discreta y cuidadosa rehabilitación, lo que iba a ser la recuperación de una taberna flamenca fundada en 1960, situada en el subsuelo de la calle San Juan en Cádiz. Pero hubo sorpresas, y aparecieron otros restos de diferentes épocas: tal vez parte de las estructuras portuarias o astilleros del puerto de Gadir, (siglo III a.C) el llamado Puerto Predestinado en las rutas comerciales de la antigüedad.

El nuevo hallazgo obligó a los emprendedores –Pedro Fernández Quirós y Germán Garbarino de la Rosa- a adquirir la finca contigua (calle San Juan número 37), por la que ahora se accede a este subsuelo, y que completa lo que nos tocó conocer como La Cueva del Pájaro Azul a mediados del siglo XX, y que ahora va acompañada de un apellido histórico.

Hemos podido contemplar -guiados por Pedro Fernández- un espacio que explica la historia de la ciudad a los 3.000 años de su fundación fenicia (Gadir) y luego romana (Gades), en el que solo conocíamos la referencia del flamenco y el vino, descubierto y gestionado por mi tío Manuel Fedriani Consejero.

En Cádiz siempre se sospecha la existencia de restos arqueológicos bajo nuestros pies o tras las paredes. Pero en esta ocasión el hallazgo podría ser un cantil intacto del puerto de Gadir (hileras de sillares superpuestas horizontal y verticalmente sin más), la estructura casi íntegra de un dique seco para embarcaciones fenicias, arcos de diferentes épocas (siglo XVI al XIX) y en suma construcciones que nos hablan de un entramado de islas, canales, pozos de mareas, dependencias del puerto, etc.

Excelente recuperación también de las salas (antiguo aljibe como los que hay en el subsuelo de muchas antiguas casas gaditanas), recuperadas con una eficaz iluminación y climatización. Un escaparate perfecto del Cádiz escondido, incluyendo dos pequeñas habitaciones cegadas con escombros procedentes del siglo XVII, que ahora lucen paredes y bóvedas.

Más de 3.000 años bajo nuestros pies, y más de 60 años de flamenco, de gastronomía, de encuentros familiares, de visitas ilustres, y un nombre para la leyenda: el bandolero Pájaro Azul, que tal vez estableció allí su guarida y se movía por esas galerías subterráneas. Para nuestra familia fue un lugar de celebraciones con artistas como Camarón, Aurelio Sellés, Manolo Caracol o La Perla de Cai.

La visita comienza con el visionado de un video que nos pone en antecedentes, y el relato resumen de acontecimientos en nuestra antigüedad como la 2ª Guerra Púnica, Cartago contra Roma. Amílcar Barca, Aníbal, Asdrúbal… Cádiz, plaza estratégica. Luego vino el estatuto de provincia que nos trae Roma con libertades política, social, religiosa y comercial. Y con el gobierno de los Balbo Cádiz fue provincia romana de pleno derecho.

En la visita me acordé de mis abuelos, de mis tíos y de algunos primos míos que ya no están. Pero la Cueva del Pájaro Azul recupera su nombre legendario, su espacio digno y su posible linaje histórico.

La visita, cada hora (de 10 a 20 horas en verano), dura cuarenta y cinco minutos, y puede reservarse en este enlace

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