Unos buenos langostinos (o gambas) que aún teníamos en el congelador procedente de las Navidades, morralla de un choco grande (cartílagos y partes centrales no aptas para cocinar), un poco de sofrito (congelado) de un guiso de pescado que nos salió riquísimo, algunos tomates que se nos estaban deteriorando, ramas de apio sin usar, etc., restos de buena calidad pero que son incapaces de jugar por separado. Por eso, dentro de un plato como esta fideuá de aprovechamiento, brillan en su conjunto.

Ingredientes para 2 personas: 200 g de gambas o langostinos, 50 g de fideos Perla o Fideuá, sofrito sobrante de guiso de pescado (fue un guiso de rape), 2 tomates maduros, ½ vaso de tomate frito casero, 1 zanahoria mediana, 1/2 vasito de vino amontillado, perejil, laurel, caldo de pescado hecho en casa, tomillo fresco, algo de ñoras, hojitas de hierbabuena fresca, sal y aceite de oliva virgen extra.

Para el caldo: restos de chocos o calamares, perejil, 2-3 ramas de apio y las cabezas de las gambas o langostinos.

Hacemos primero el caldo de pescado, disponiendo todos los ingredientes, para que hiervan unos treinta minutos aproximadamente. Reservar.

En una rustidera con un poquito de aceite ponemos a calentar el sofrito que teníamos guardado, añadiendo al poco los tomates pelados y muy troceados y la zanahoria, así como el tomate frito y el vino, dejándolo evaporar. Ponemos el perejil, el laurel y dejamos unos minutos. Añadimos el caldo necesario y cuando esté todo caliente añadimos los fideos para que cuezan unos quince minutos a fuego medio, con el tomillo, las ñoras y la hierbabuena.

Mientras, salteamos en un poco de aceite los langostinos sin cabeza y sin pelar hasta que se pongan rosados. Los sacamos, pelamos y los añadimos al guiso junto con el aceite sobrante unos minutos antes de apagar, cuando los fideos se hayan hinchado.

Un plato riquísimo.