Parece mentira que se sigan viendo todavía anuncios con lemas como éste, tras un escaparate de una tienda de “nutrición”. Bueno, eso de nutrición es por decir algo, porque en realidad solo vende productos para ayudar a perder peso, y no da consejos para comer mejor, que sería lo suyo. Mira que hay información sobre cómo adelgazar, pero estos mensajes todavía hacen efecto entre la población.

Cuando el verano se acerca, siempre hay una serie de marcas que invocan una campaña de marketing para convencer a una clientela ávida de dejar kilos con rapidez…. Y parece que tienen éxito. Tal vez los productos que se venden detrás de estos anuncios sean eficaces a corto plazo, pero todos sabemos que una vez pasado un tiempo y si no se cambian los hábitos alimenticios, se cogerán los mismos kilos –o más- y se volverá a la casilla de salida.

Con lo fácil que sería enseñar a comer al personal, y por tanto enseñar a comprar y a cocinar, convencer de la importancia de saber elegir lo que comemos, adoptar la costumbre de la cocina de casa, y valorar los alimentos…y por supuesto, convencer de la necesidad de hacer ejercicio físico a diario.

Productos contra la retención de líquido, contra el estreñimiento… batidos, pastillas y sobres que valen caros, pero que no aportan nada al estado nutricional. Cuando cada uno de nosotros debería mirar por su modo de alimentarse y por cuidarse un poquito echándole tiempo a la cocina, que es la mejor solución. 

Son tiempos de nueva ignorancia, tiempos en los que no interesa aprender las cosas difíciles o de larga duración, y solo se quiere encontrar pronto la solución, a fuerza de pagar. Tiempos en los que comer no es más que un trámite de corto placer y cuya preparación a veces incluso se delega en un tercero. 

Planifiquemos nuestro modo de comer a medio plazo, aprendamos a cocinar las comidas sanas y fáciles, y establezcamos una regularidad en nuestras costumbres. Tampoco es tan difícil. Y ello durante todo el año, no quince días antes de ponernos el bikini. Está en juego nuestra salud.